El pasado 24 de enero, Larry Nassar, de 54 años, el conocido ex médico de la Federación de Gimnasia de Estados Unidos, considerado el mayor depredador sexual en la historia del deporte en ese país, fue condenado a 175 años de prisión.

La sentencia tuvo lugar después de que el tribunal escuchara los últimos tres testimonios de las casi 160 víctimas que comparecieron durante el juicio y que tuvo como broche final el implacable dictamen por la jueza, poniendo fin al perverso historial de abusos en contra de Nassar.

La sentencia dio una luz de esperanza y tranquilidad a todas las víctimas, tras 20 largos años a lo largo de los cuales el supuesto médico de las gimnastas, abusando de su cargo agredió sexualmente a niñas y universitarias en la Federación de Gimnasia estadounidense. Abusos de los cuales se declaró culpable en audiencias anteriores, y por los que adquirió el título del “Monstruo de Michigan”.

“Acabo de firmar tu sentencia de muerte. No has hecho nada para que merezcas andar libre nunca más”, afirmó la jueza antes de leer la condena.

Pero antes de recibir la condena, el pasado viernes un suceso vino a recrudecer y a poner en evidencia el terrible daño causado por el depravado sexual, no solo a su centenar de víctimas, sino a sus familiares más cercanos también.

Fue lo que sucedió con Randall Margraves, padre de tres hijas abusadas sexualmente por Nassar, quien intervino del modo más inusual, causando conmoción entre la audiencia.

Durante el segundo día de la audiencia del tercer juicio, mientras docenas de mujeres esperaban su turno para revelar los abusos que sufrieron, frente a su agresor, la jueza le había dado la palabra a Margraves, dándole la oportunidad de expresar lo que tuviera que decir. Fue cuando el indignado padre intervino:

“Como parte de la sentencia le pediría que me permitiera cinco minutos en una habitación cerrada con ese demonio”, pidió Margraves después de que dos de sus hijas testificaran sobre los abusos del doctor.

“No es así como …”, replicó la jueza. Margavers, interrumpiendo repuso: “¿Sí, o no?” “No, señor, yo no puedo hacer eso”, afirmó.

Ante la negativa de la magistrada, el padre volvió a insistir: “¿Y qué tal si me da un minuto?”. Lo que provocó risas y reacciones de sorpresa entre la audiencia.

“Usted sabe que no puedo hacer eso, nuestro sistema judicial no funciona así”, concluyó.

Margraves, visiblemente indignado, sin poder contener la ira que lo apoderaba y que era más fuerte que él, dio dos grandes pasos hacia el lugar donde estaba sentado Nassar con la intención de arremeter toda su furia contra él.

Pero antes de que pudiera golpearlo, dos policías inmediatamente se abalanzaron contra él, poniéndolo contra el suelo.

Frustrado, Margraves siguió exclamando:

“¡Quiero a ese hijo de puta! Dénme un minuto con él. ¿Y si se lo hubiera hecho a vuestras hijas?”, cuestionó a los agentes que le escoltaron detenido fuera de la sala.

La sesión quedó suspendida después del intento del ataque. Enseguida de lo cual, el padre se disculpó ante la jueza por haberse dejado llevar por su impulso momentáneo. Margavers temía ser acusado por haber intentado agredir a Nassar, pero según Janice Cunningham, la jueza del Tribunal de Circuito del Condado de Eaton en Charlotte (Michigan), esta posibilidad está descartada.

Finalmente, este lunes, tras escuchar que pasará tras las rejas el resto de su vida, se le concedió la palabra a Nassar para dirigirse a las víctimas, después de haber enfrentado cara a cara sus crudos testimonios, y estas fueron sus palabras:

“Las palabras expresadas por todos aquellos que han hablado, incluidos los padres, han tenido un efecto significante emocional en mí y me han sacudido hasta la médula”.

“Habiendo dicho eso, entiendo y reconozco que mi castigo palidece en comparación al dolor, al trauma y a las emociones que todos ustedes están sintiendo. Es imposible transmitir lo profundo del dolor que siento por cada uno de los involucrados”.

“Las imágenes de sus testimonios estarán siempre presentes en mis pensamientos”.

CNN

Esperamos que las víctimas reciban todo el apoyo necesario para poderse reponer de todos los traumas psicológicos provocados por los abusos de su médico de “confianza”.

Ojalá todos los abusadores como Larry Nassar caigan bajo el mismo rigor con el que han procedido las autoridades. Son muchas las víctimas y son solidarizamos con ellas. Comparte esta noticia con tus amigos.