Hay personas que se someten a tratamientos estéticos para mejorar el aspecto de alguna parte de su cuerpo con la que no se sienten conformes, en algunos casos están motivados por mejorar su autoestima y en otros por la presión de cumplir con ciertos parámetros de belleza establecidos por la sociedad.

Los tratamientos estéticos más comunes en los que es necesario un procedimiento quirúrgico son el aumento de pechos, de glúteos o la liposucción.

El caso de esta mujer está causando conmoción, ella no se operó, pero utiliza durante 23 horas al día un corsé entallado para mantener su cintura de 45,7 centímetros después de perder su figura tras el nacimiento de sus gemelos Armand y Lorenz.

En su recuperación posparto Diana Ringo comenzó a utilizar el corsé, sin hacer dieta ni ejercicio estaba decidida a reducir las medidas de su cintura, confesó que ni siquiera se quitaba la faja para tener relaciones sexuales, solamente se lo quita para ducharse.

Diana tiene 39 años y es madre de tres hijos, vive en San Diego, California y está casada con un oficial de la Marina Brett de 33 años. Desde hace casi 3 años utiliza corsé para reducir la medida de su cintura.

Confesó que al principio su esposo estaba preocupado, pero ahora apoya su decisión aunque todavía tiene sus reservas sobre el asunto y le pide que no la reduzca más.

“Cuando me pongo el corsé, me hace sentir muy sexy. Naturalmente, me sentí muy sexy, pero eso aumentó mi autoestima mucho más, me hace sentir muy bien. No estaba contenta con mi cuerpo porque era gorda.

No hay nada de malo en ser gordo, pero mi grasa no se distribuye de manera femenina, se distribuye como si tuviera un tipo de cuerpo masculino y no me gusta esa forma”, comentó.

Diana trabaja como chef, tiene más de 45 corsés en su armario para mantener las medidas que desea en su cintura. Ha invertido en ellos aproximadamente 1.600 euros.

“Cuando no tengo puesto el corsé, se siente como cuando te quitas el sujetador. Obtienes un poco de alivio, supongo que es la palabra correcta, pero quieres volver a ponerlo porque ya estás acostumbrado”, relató Diana.

“Actualmente peso 54 kilos, mis vestidos son entre talla 2 y 4 pero tengo que llevarlos con la cintura ajustada por el corsé para mostrar lo que he logrado”.

Los miembros de la familia de Diana tienen posturas diferentes sobre su estilo de vida, algunos la apoyan, pero otros aseguran que lo que hace es peligroso para su salud.

Ante las recomendaciones para que deje de usar el corsé, ella asegura que está feliz así y que las decisiones que toma están basadas en su felicidad.

Brett, el esposo de Diana, le pidió que asistiera a un médico para evaluar su salud, y después de asistir a la consulta y comprobar que todo estaba bien se tranquilizó un poco.

Diana está acostumbrada a ser el blanco de todas las miradas en la calle, sobre todo en el colegio de sus hijos, presume que los padres piensan que es un mal ejemplo para los niños sobre la imagen corporal.

Ella asegura que: “Algunos padres creen que soy un mal ejemplo. Pero mi trabajo no es educar a sus hijos, mi trabajo es cuidar de los míos. No me preocupa darle a mis hijos una imagen negativa de sí mismos, creo que serán varoniles”.

Sobre su régimen alimenticio comentó que no hay nada que no pueda comer, pero tiene dificultades para ingerir los alimentos por la extrema presión que hay en su estómago ejercida por el corsé.

También tiene dificultades para respirar profundamente.

Los médicos han advertido que el uso de este tipo de corsé puede disminuir la capacidad de los pulmones produciendo disnea o dificultades para respirar, además empuja las costillas hacia dentro y hacia arriba alterando la posición de los órganos internos.

A pesar de que a corto plazo mejora la postura, a largo plazo puede atrofiar los músculos de la espalda causando dolores lumbares.

Además, puede causar problemas en el aparato digestivo, y agravar la posibilidad de prolapso del útero sobre todo si se utilizan durante el embarazo.

Esta era Diana antes de tener a sus gemelos:

Daily Mail / EC

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