Un buen cambio de imagen no viene nada mal, y son muchas las personas que pueden invertir grandes sumas de dinero por mejorar su apariencia. Sin embargo, no siempre el resultado final es el deseado, y el remedio tristemente puede ser sustancialmente peor que la enfermedad.

Es la pesadilla que tuvo que vivir la madre australiana de tres hijos, Amanda Coats, de 43 años, quien acudió a un centro de estética para una sesión de microblading para sus cejas.

Amanda no estaba nada contenta con sus cejas poco pobladas, y decidió hacerse un tatuaje que está de moda, que consiste en tinturar pelo a pelo sobre la piel para simular una ceja estilizada y bonita.

Para realizarse tal procedimiento acudió el pasado 30 de junio al Skincare Laser Clinic, en Melbourne y pagó por él casi 400 dólares. Pero jamás se imaginó que se arrepentiría para toda su vida del cambio que sus cejas tendrían para siempre.

Según relató a los medios, después del procedimiento el personal del centro le dio instrucciones de cómo debía mantener la zona limpia, para evitar bacterias e infecciones. Y por ese motivo la enviaron a casa con la zona de las cejas cubierta de vendajes.

Pero el calvario comenzó al día siguiente, cuando nada más despertarse, se miró al espejo

Casi se desmaya al ver que toda la zona estaba completamente roja y parte de su piel se había caído a pedazos.

“Cuando me desperté al día siguiente encontré trozos de mi piel en la almohada. Fui al médico inmediatamente, la hinchazón y el dolor eran horribles. Parecía como si alguien se hubiese comido mi piel, tenía mucho dolor”, declaró Amanda.

“Ni siquiera podía llevar a mis hijos a la escuela debido a la hinchazón, el dolor y el pus en mis ojos”, continuó.

Amanda relató que lo que sufrió fue horrible y que tuvo que pagar más de 1,000 dólares en visitas al médico, antibióticos, analgésicos y curaciones, y ha sido por eso que se ha atrevido a compartir su historia para alertar a otras mujeres de la gravedad de una mala práctica.

Sin embargo, el salón de belleza, por su parte, aseguró que lo que pudo haber pasado con Amanda es que sufrió una reacción a la tinta del pigmento o a algún medicamento, o que probablemente no siguió las instrucciones de cómo tratar la zona después del tratamiento.

Lain Cleveland, propietario de Skincare Laser Clinic, dijo que la clínica cumple con todas las normas de salud, higiene y seguridad, y que más de 2,000 clientes satisfechos avalan sus procedimientos que se cumplen bajo los más estrictos controles de calidad.

Pero Amanda simplemente advierte de su experiencia y aconseja a las mujeres que se informen muy bien antes de someterse a un procedimiento así:

“Prepárate bien antes de someterte al tratamiento, toma todas las precauciones, asegúrate de elegir bien a la persona que te lo haga”, dijo Amanda totalmente devastada.

Facebook / Amanda Coats

“No quiero que nadie tenga que pasar por lo que yo he tenido que pasar, por eso doy la cara”, concluyó.

Es muy importante saber que este tipo de reacciones podrían darse, no todos los organismos reaccionan igual y por desconocimiento podría salir terriblemente mal.

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