Fredy Armando Valencia, de 34 años, conocido como el “Monstruo de Monserrate” fue condenado a 18 años y medio de cárcel tras ser declarado culpable del asesinato de María del Pilar Rincón Muñoz en 2014. También fue acusado por acceso carnal violento.

Durante cinco años, el asesino repitió su modus operandi con varias víctimas, las ahorcaba, las violaba, las descuartizaba y enterraba sus cuerpos en bolsas negras junto a su vivienda en Monserrate, Colombia.

La Fiscalía solicitó que se le aplique la pena máxima de 60 años de prisión, pagará su condena en la cárcel de “La Picota” en Bogotá.

De acuerdo con la información de Medicina Legal, el acusado es un psicópata sexual con antecedentes de violencia intrafamiliar y maltrato infantil.

Fredy Valencia es uno de los peores asesinos en serie que se han conocido en su país, sus crímenes han conmocionado a miles de personas.

Sus delitos salieron a la luz cuando un grupo de policías de Bogotá realizaba un operativo de control en las adyacencias al emblemático cerro de Monserrate cuando se encontraron con una pequeña vivienda rural oculta entre la maleza.

Junto a la construcción hecha con tablas y plásticos había muchos escombros y basura, pero hallaron un “bulto” que les llamó la atención. Tras indagar, descubrieron que se trataba de restos óseos.

Con el apoyo de las unidades forenses registraron la zona, cuando cayó la noche arrestaron al “Monstruo de Monserrate”, para ese entonces habían localizado cuatro cuerpos más.

Pocos días después la cifra ascendió a siete cadáveres que permanecían ocultos en la zona montañosa. Después de seguir registrando el área localizaron otros dos cuerpos y no descartan que hubiese más cadáveres en el lugar que habían sido sepultados por el asesino en serie.

Las imágenes son aterradoras, el hombre cometió una atrocidad contra muchas mujeres que fueron víctimas de las peores torturas. El asesino reaccionó preocupado ante el apodo que le puso la comunidad y dijo: “Yo no soy un monstruo, no me gusta que me digan así. Tampoco soy un asesino en serie”.

El acusado trató de justificar sus delitos con las experiencias dramáticas que sufrió durante su niñez. “Yo vivía con mi papá, mi mamá y mis hermanos. Me molestaban mucho en el colegio y todo el tiempo decían: ‘No se metan con Valencia, no jueguen con Valencia’. Eso pasaba principalmente con las niñas, me molestaban mucho.

Cuando yo tenía 8 años, unas niñas me bajaron mi pantalón, la ropa interior y quedé mostrando mi miembro. Yo me volví muy agresivo. Mi papá era muy perro y se fue con otra mujer. Y la psicóloga del colegio me decía que me metiera a clases de karate para canalizar mi agresividad”.

Él logró terminar el bachillerato, pero nunca entró a la universidad, sobre su vida amorosa comentó: “Yo tuve una mujer por la que dejé a tres mujeres más y los vecinos me advertían que ella me era infiel, por eso empecé a tener vicios”.

Cuando terminó el colegio se dedicó a trabajar en una tienda de recambios para autos, confesó que comenzó a delinquir y robar.

“Yo me la pasaba solo y comencé a reciclar y empecé a construir mi vivienda en Monserrate, a veces mi familia me daba algo de dinero para comer”.

En una oportunidad resultó herido de gravedad tras un intento de robo y estuvo ingresado en un centro hospitalario por seis meses. Cuando recibió el alta médico regresó a las calles.

“Ahí empecé a ver muchas chicas que revisaban la basura buscando comida, yo me les acercaba y les decía que les podía dar comida y ropa a cambio de cinco minutos de placer. Yo pude subir a más de 100 mujeres a mi casa, algunas se quedaban durante días o semanas y después yo las botaba. La mayoría eran muy desordenadas”.

En las declaraciones que ha ofrecido Valencia no se muestran sentimientos de arrepentimiento por sus crímenes, aseguró que la primera vez que mató a una mujer fue porque quería robarle una prenda de ropa.

“Ella trató de apuñalarme. Entonces yo empecé a ahorcarla. Yo no quería matarla. Pero después de ese episodio vino otra, y otra, y otra.

Yo siempre las ahorcaba, pero no era siempre para matarlas. A veces las ahorcaba y después trataba de reanimarlas, no es verdad lo que dicen en las noticias. Yo no tenía sexo con muertas. Por eso quería reanimarlas”.

Así fue el estremecedor relato del acusado con la mirada perdida, confesó los macabros detalles de sus atroces crímenes.

“Yo jamás descuarticé el cuerpo de alguien como dicen. Yo por las noches abría los huecos, envolvía los cuerpos y los cubría con tierra y escombros”. A pesar de que niega ser un asesino en serie, alega que nunca consideró entregarse a la policía porque sabía que estaba cometiendo un delito.

Valencia recuerda con detalle el lugar en el que enterró a cada una de sus víctimas, hasta ahora han hallado nueve cuerpos, pero él asegura que hay muchos más.

“Yo me acuerdo de que por lo menos fueron 18 mujeres más”.

Las edades de las víctimas de las que hallaron su cuerpo oscilan entre los 20 y 35 años.

El asesino se ocupó de buscar a víctimas que no fueran reclamadas por nadie porque vivían en situación de calle desde hace años.

BBC / NRNC

Hasta la tarde del viernes los investigadores de la Policía habían encontrado los restos de nueve mujeres, cuyas edades oscilan entre 20 y 35 años. Valencia sabía escoger muy bien a sus víctimas y, por eso, siempre buscó mujeres que llevaban años en las calles a quienes, según él, nadie extrañaría.

¡Es aterrador! Ningún castigo será suficiente para el culpable de estos asesinatos. Comparte esta noticia.