Nadie discute que una madre es capaz de arriesgarlo todo por salvar la vida de un hijo. Y cuando se dice todo, es todo: la comodidad, el hambre… Hasta la libertad. Pero ninguna madre piensa que un acto de amor pueda llevarle a apartarse de su hijo para siempre.

Es la dolorosa y polémica tragedia por la que tuvo que pasar Claudia S.E, una mujer de origen boliviano, quien al encontrarse en la terrible situación de no tener otra opción para costear el cáncer de su hijo de 13 años, decidió meterse en el negocio de la droga.

Pero rápidamente la ley la detuvo y la envió a prisión preventiva, teniendo que resignarse a no ver más a su hijo Fernandito, mientras era consumido por la enfermedad esperando la hora de su muerte. Momento trágico en el que ahora, al cabo de un año de encarcelada, ha podido estar gracias a que un juez le permitió ser liberada sólo para poder despedirse de su hijo en el lecho de su muerte. ¡Es desgarrador!

Claudia trabajaba como empleada doméstica, pero al no tener dinero para pagar la quimioterapia de su hijo, intentó pasar más de 1 kiño de cocaína a través de la frontera con Argentina, por lo que recibiría 500 dólares a cambio.

Pero las autoridades antinarcóticos detectaron su equipaje y a fines de octubre de 2017 fue acusada del tráfico de sustancias con una pena de hasta 15 años de prisión.

Cuando se enfrentó a la ley, ella admitió su culpa tratando de explicar por qué lo había hecho, pero no hubo argumento que le valiera a las autoridades, y fue enviada a prisión preventiva en espera de un juicio definitivo. Además, estaba embarazada y tuvo que dar a luz en la prisión de Salta.

Claudia relató que la desesperación la llevó a obrar así y a partir de su encarcelamiento su madre tuvo que hacerse cargo del pequeño, enfrentando el peor pronóstico de los médicos:

“Los metástasis pulmonares múltiples y gigantes le están produciendo dolores y compresión y gran dificultad respiratoria, acompañado de un derrame pleural”, había declarado su doctora.

Su historia se hizo viral gracias a medios locales y dado que los días de Fernandito estaban contados, gracias a la presión de las redes sociales, en 24 horas se consiguió lo que en 6 meses nunca se logró y probablemente nunca se habría conseguido: el que le permitan viajar a Bolivia para estar con su hijo 30 días.

Fernandito, por su parte, sabía que su final estaba cerca, pero no estaba en paz hasta poder irse de este mundo despidiéndose de su madre.

Al niño que tenía cáncer de hueso le tuvieron que amputar una pierna

Así que este pasado miércoles, su sueño se hizo realidad. Rodeado del cariño de su familia, finalmente vio atravesar por la puerta a Claudia, y lo único que pidió fue quedarse a solas con ella.

El pequeño, a quien llamaban Chumita, había pedido ya salir del hospital para ir a morir en la paz de su hogar. Y después de un viaje de 24 horas, Claudia finalmente se encontró con su pequeño en el lecho del dolor.

Pocas horas antes, Fernandito ya sabía de la gran noticia de que su madre llegaría en cualquier momento, y estaba ansioso y se esforzaba por aguantar un poco más y esperarla.

“Cuando entré estaba dormidito, caidito, levantó la cabecita y me miró y me dice ‘no llores, mi mamá, no quiero que llores, yo ya no quiero llorar'”, relató Claudia sin poder contener el llanto.

“Estoy bien, ¿no me ves bien? Estoy tranquilito. Eso fue lo que me dijo. Me da mucha pena. Y yo me puse mal. Pero estoy tranquila. Nunca me imaginé poder estar acá”, concluyó.

“Acaba de caer un gran luchador contra el cáncer, un guerrero valiente”, comentó su médica.

Este valiente guerrero ya está descansando y su madre tiene el consuelo de haberse despedido de su pequeño y de haber encontrado la fortaleza que necesitaba en sus dulces palabras.

Infobae

Sin embargo, su calvario sigue. Ahora debe volver a prisión y esperar una condena definitiva, que puede tomar varios años.

Claudia no es narcotrifcante, es el eslabón más bajo de una cadena perversa. Comparte esta noticia para que llegue a oídos de las autoridades competentes y actúen con justicia… Y misericordia.