Una madre de Dakota del Sur, Estados Unidos, Katrina Shangreaux, de 30 años, se ha declarado culpable del atroz asesinato en segundo grado de su hijo Kylen, de 2 años, tras golpearlo brutalmente hasta matarlo, porque se había orinado en la cama.

La mujer, en completo estado de embriaguez, alega que al llegar a casa encontró al niño mojado, hecho que le causó mucho coraje y al haber perdido el control, tomó un cinturón, lo tiró al suelo y lo golpeó en el abdomen, informaron los medios locales.

La madre borracha admitió que había procedido a golpear a su hijo, como parte del proceso en el que el niño estaba siendo entrenado para poder ir al baño y dejar el pañal.

Dijo, además, que el pequeño “la miró mal” y la llamó “Angie”, el nombre de su tía paterna, que anteriormente tuvo su custodia hasta que un tribunal tribal lo devolvió a Shangreaux semanas antes que muriera, desatando así aún más la furia de su madre.

Kylen con Angie, su tía paterna

Aunque en un principio Shangreaux dijo no ser culpable del asesinato en primer grado, acordó confesar el asesinato en segundo grado como parte de un acuerdo con los fiscales, de acuerdo con la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos en Rapid City.

La madre dijo que había estado bebiendo mucho y que estaba tomando analgésicos antes del ataque, según su confesión, citada por primera vez por los medios locales.

La golpiza se detuvo cuando Shangreaux se dio cuenta del grave daño que le estaba ocasionando al pequeño.

Antes de que llegara una ambulancia, ella y la abuela del niño se limpiaron la sangre y las heces del niño, con lo que se habían ensuciado al caer al suelo después de la fuerte golpiza.

Para cuando Kylen fue examinado por los médicos en el hospital, había estado muerto durante aproximadamente cuatro horas, falleció a causa de un trauma de fuerza contundente, según se reportó en el informe forense.

“Tenía hematomas, marcas de mordiscos, un escroto rasgado, una fractura de costillas y una hemorragia extensa en el abdomen y el cerebro. Los moretones cubrían aproximadamente el 70 por ciento del cuerpo de Kylen”, según revelaron los informes.

Después de enterarse de la muerte de Kylen, Shangreaux huyó primero a White Clay, Nebraska, y luego a Rapid City, en Dakota del Sur.

La abuela de Kylen, Sonya Dubray, de 49 años, por su parte, está acusada de manipular pruebas y ser cómplice de homicidio en primer grado, según los documentos judiciales.

Ella supuestamente lavó la ropa del niño muerto, limpió la escena del crimen, engañó a los investigadores sobre presuntos abusos contra el niño y le dijo falsamente a un agente especial de la Oficina de Asuntos Indígenas, que el niño estaba siendo entrenado para ir al baño.

Dubray se declaró no culpable y está libre bajo fianza mientras su caso criminal está en proceso.

La tía del pequeño, Angie, creó una página en su red social, en memoria de Kylen como reacción al acuerdo de súplica de Shangreaux:

“Nunca debí haber dejado de luchar por ti. Te amo más Ky Sky Pie. Nadie puede quitarnos nuestro amor. Todo lo que sé es que esto no tuvo que suceder. Se podría haber evitado … si alguien hubiera escuchado y hecho su trabajo”, dice la publicación de Angie.

Shangreaux podría ser sentenciada a cadena perpetua si es declarada culpable de asesinato en segundo grado.

Otros cargos iniciales como la agresión con agravantes de un menor y el abuso y negligencia infantil como delito grave se eliminarían como parte de su acuerdo de declaración de culpabilidad.

Kylen era el medio hermano de un niño de un año que las autoridades dijeron que fue asesinado en abril de 2015 por su padre.

Facebook / Fox

James Shangreaux actualmente está en prisión por cargos de abuso y negligencia hacia el medio hermano de Kylen.

Son hechos que rebasan el límite de toda crueldad humana. Es increíble que la justicia no haya actuado en su momento sabiendo que el entorno del pequeño Kylen no era el adecuado para su integridad. Ahora es demasiado tarde para lamentar cualquier omisión, nadie puede devolver a la vida a una inocente criatura, cuyo único crimen fue existir.

Esperamos que caiga todo el peso de la ley sobre esta mujer sin escrúpulos. ¡Vuela alto, pequeño Kylen! Comparte esta noticia con tus amigos.