Una mujer oriunda de Oregon, Estados Unidos, se convirtió en la primer persona en América en tener una infección en el ojo con gusanos, una enfermedad que sólo se había visto en el ganado y su oculista no pudo darle un diagnóstico.

Abbey Beckley, que hoy tiene 28 años, estaba trabajando en el 2016 en un bote pesquero en Alaska, cuando sintió que algo caía dentro de su ojo, se tocó y, tras revisarse, sacó lo que le pareció un gusano.

Cuando volvió a la costa, 5 días después, seguía con problemas en los ojos y pensó que tenía una pestaña, pero descubrió que tenía la piel inflamada y un gusano retorciéndose en el interior de su párparo.

Abbey Beckley, la joven que sufrió la rara infección en los ojos.

Confundida, fue al oculista, que le sacó más gusanos, pero sin saber por qué o que tipo de dolencia tenía y sin poder darle un diagnóstico.

Es por esto que fue transferida a un especialista en Portland, también en Estados Unidos, que envió muestras al US Centers for Disease Control and Prevention (Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos), donde concluyeron que tenía Thelazia gulosa, un parásito que nunca se había visto en humanos y que se contagia a través de moscas que anidan en el ojo, aprovechándose de la lubricación.

“Mi ojo izquierdo estaba rojo y había irritado muchísimo y mi párpado estaba caído”, contó Abbey en ese momento.

“Estaba sintiendo migrañas también, y no sabía que pasaba conmigo” recuerda la mujer.

Así se veía el párpado y el ojo de Abbey.

Cuando encontró un espejo, se levantó el párpado y se quedó atónita cuando sacó un gusano.

“Escudriñé el fondo de mi ojo y noté que mi piel se veía rara ahí. Entonces puse mis dedos e hice un movimiento como sacándome una pluma, ¡y salió un gusano!”.

“Estaba en shock, corrí hacia el cuarto de mi compañera Allison y le dije ‘¡Necesito que veas esto! ¡Me acabo de sacar un gusano del ojo!’. Lo miró y se estaba moviendo. Y después murió como a los cinco segundos”.

Este es uno de los gusanos que tenía en su ojo.

En total, en 20 días, a Abbey le sacaron 14 gusanos traslúcidos de Thelazia gulosa, cada uno de más de 1 centímetro de largo.

Esta especie de gusano fue previamente visto en ganado en el norte de Estados Unidos y en el sur de Canadá.

Si los gusanos permanecían en el ojo de Abbey un tiempo más prolongado, podrían haberle causado daño en su córnea e incluso dejarla ciega.

Los estudios indican que los habitantes de esas zonas pueden ser más vulnerable que otras personas y verse afectados por estas infecciones.

Hasta el momento no se había registrado ningún caso en humanos en América, y Abbey es el primer paciente atacado por el gusano y tratado, por eso la joven asegura que está dispuesta a ayudar y asistir a cualquier otra persona que sufra ataque.

Abbey quiere que su caso se conozca para informar a quienes pudieran pasar por la misma experiencia.

“Parte de las razón por la que cuento mi caso es que hubiera deseado poder hallar un artículo o una fuente que me hubiera tranquilizado porque le pasó a otra persona y logró curarse” cuenta Abbey.

“Si esto no pasa de nuevo, espero que mi historia se conozca para que la próxima persona la encuentre”.

Sin embargo, otros casos han sido reportados en Europa y Asia, especialmente en comunidades rurales con proximidad de ganado en condiciones de salud y salubridad muy pobres.

Los gusanos también se han hallado en una variedad de animales como perros y gatos, además de carnívoros salvajes.

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