Siempre intentamos cumplir con las normas de seguridad para prevenir accidentes, pero en algunos casos el destino nos sorprende con situaciones que jamás pensamos que podrían ocurrir.

Es el caso de esta mujer china que tras tropezar con su equipaje quedó atrapada justamente entre los barrotes de una valla peatonal en plena vía pública.

Este trágico accidente sucedió el pasado 27 de febrero cuando la joven bajó de un autobús en Huangpu, en la ciudad de Hankou, provincia de Hubei.

Las imágenes muestran a una mujer de un poco más de 20 años, vestida con una chaqueta blanca, una gorra y gafas negras. Tras caer, su cuello quedó atrapado entre dos barras de metal con una separación similar al tamaño de una mano.

La mujer quedó sofocada y su rostro se fue tornando de color azul. Las autoridades y los paramédicos llegaron al lugar 16 minutos después y declararon su muerte.

Los paramédicos retiraron su cuerpo después de que los agentes de policía cortaron una sección de la cerca.

¿Quién podría imaginar que esto sería posible? Aunque para muchos este incidente es un caso extraño, pareciera que para otros no, quienes iniciaron una protesta en las redes sociales alegando que no se trataba del primer accidente.

Los usuarios de las redes se quejaron por la falta de compromiso de las organizaciones competentes para realizar las mejoras después de una serie de accidentes similares al de esta mujer. Responsabilizaron al gobierno por esta muerte ya que no han cambiado el diseño de las cercas.

La cerca es una valla estandarizada en forma de “U” que se usa frecuentemente en todo el país. Tiene aproximadamente un metro de alto y el espacio entre cada panel es solo del ancho de la palma de una mano.

En marzo de 2016, una mujer embarazada perdió la vida cuando se quedó atrapada en una valla igual a la de este incidente de Huangpu.

En verano de 2015 un pensionado murió cuando su cabeza se atascó en una valla en Beijing.

Los expertos médicos del Hospital de la Universidad Xi’an Jiatong declararon que una caída de este tipo puede dañar las arterias carótidas que suministran sangre al cerebro, y después de cinco minutos de no recibir sangre la persona puede morir.

¿Cuántas personas más tienen que perder la vida para que sean atendidas las peticiones de los usurarios que han sido testigos de estos accidentes?

Las autoridades deben voltear la vista a esta situación, una cerca que inicialmente fue colocada para proteger al transeúnte, resultó ser un elemento de riesgo con consecuencias fatales.

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Nadie quiere caer y menos entre las barras de esta valla que es una enemiga disfrazada. Comparte esta trágica historia con la esperanza de que se tomen las medidas necesarias para prevenir otros accidentes.