Un nuevo reportaje basado en una investigación que lleva años en curso, reveló que muchos hombres que distribuyen localmente la comida u otros artículos provenientes de la ayuda humanitaria para Siria, solo hacen las entregas cuando las mujeres en necesidad les hacen favores sexuales a cambio.

“Hay muchos ejemplos de mujeres o niñas casándose con oficiales por cortos períodos de tiempo para ofrecerles ‘servicios sexuales’ a cambio de comida; distribuidores pidiendo los números telefónicos de mujeres y adolescentes; llevándolas a sus casas para ‘obtener algo a cambio’ u ofreciéndoles visitarlas en sus casas, a cambio del mismo tipo de favores, es decir, pasar la noche con ellas”, dice el estudio de United Nations Population Fund (UNFPA).

Los abusos han sido informados a distintos gobernadores del sur de Siria, y particularmente han afectado a aquellas mujeres o jóvenes que no cuentan con la protección de sus esposos, es decir, las viudas y las divorciadas.

Una de las voluntarias que habló sobre esto ante los medios de comunicación dijo que en su experiencia, varias mujeres se rehusaban a ir en busca de la ayuda humanitaria en los centros correspondientes ya que “la gente asumiría que están allí para ofrecer sus cuerpos y servicios sexuales a cambio de lo que se llevan a casa”.

Las Naciones Unidas y otras instituciones reconocidas declararon que su nivel de tolerancia es cero ante los casos de explotación sexual, y que no estaban al tanto de ningún caso ni habían recibido quejas en contra de las organizaciones asociadas trabajando en el campo. Sin embargo, advertencias similares a la de este nuevo reportaje se levantaron en el año 2015. 

En dichas advertencias se resaltaba la dificultad de las agencias humanitarias al momento de tener que trabajar en lugares en los que el personal internacional no puede acceder, teniendo que recurrir al gobierno, a terceros o a representantes que se encuentren en esa localidad.

Sobre ello, una investigación que se condujo ese mismo año por el International Rescue Committee (IRC) interrogó a 190 mujeres y niñas de Dara’a y Quneitra, y los hallazgos fueron lamentables… El 40% confesó haber sido víctima de violencia sexual al intentar acceder a la ayuda humanitaria ofrecida internacionalmente por las organizaciones encargadas.

Esos descubrimientos junto a un grupo de estudio conducido en un campo de refugiados en Jordania fueron presentados ante UNFPA en Amman, ese mismo año, lo cual despertó a varias organizaciones internacionales que se comprometieron en reestructurar los planes y monitorear las quejas que llegaban desde Siria.

Sin embargo, los abusos identificados en este nuevo estudio cuestionan la efectividad de aquellos supuestos chequeos. Así lo confirma Danielle Spencer, una consejera humanitaria que además condujo el estudio realizado en Jordania. Ella dijo que el sector ignora la violencia de género para continuar teniendo acceso a aquellos lugares más recónditos e inaccesibles de Siria. 

“La explotación sexual y el abuso hacia mujeres y niñas ha sido ignorado; se conocen estos casos desde hace siete años y no se ha hecho nada al respecto”, dijo.

“En algún lugar alguien habrá decidido que está bien que las mujeres vendan sus cuerpos, que sean usadas, abusadas y violadas, para que la ayuda humanitaria continúe llegando a un grupo más extenso de personas“, comentó Danielle.

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Valdría la pena reflexionar sobre esto y preguntarse ¿Qué tipo de “ayuda humanitaria” reciben esas mujeres que tienen que ofrecer sus cuerpos a cambio de comida? O, mejor dicho, ¿Podría llamarse eso “ayuda humanitaria”?.

En un país devastado por la guerra hay lugares a los que es imposible o muy difícil llegar, y se sabe que muchas organizaciones y voluntarios han luchado por ayudar, pero hacerse la vista gorda ante estas injusticias no es el camino correcto, no pueden continuar así. 

Te invitamos a difundir esta información y comentarla con todos tus conocidos. Condenamos esta crueldad en contra de las mujeres indefensas que necesitan comida e insumos para sobrevivir a la guerra.