En California, Estados Unidos, se viven escenas de pánico tras los graves incendios que se han producido 41 muertes y 90.000 familias han tenido que abandonar sus hogares para resguardarse de las llamas.

En Santa Rosa, California, Armando y Carmen Berriz, se encontraban en una casa en la colina cuando las llamas envolvieron toda la estructura sin previo aviso.

Ellos buscaron la forma de protegerse metiéndose a la piscina, permanecieron juntos rezando en medio de la desesperación y el terror que sentían.

La pareja de nacionalidad cubana, Armando de 76 y Carmen de 75 años saltaron a la piscina para mantenerse a salvo cuando su casa se consumía por las llamas.

Mónica Berriz Ocon, hija de los esposos, comentó en una entrevista: “Él y mi mamá se tomaron los brazos, las manos, y corrieron hacia la piscina, era lo único que no estaba en llamas, era el único camino que tenían y él fue con mi madre y saltaron”.

“Mi madre luchó mucho, ella no tenía la resistencia que tenía mi padre, estuvieron juntos todo el tiempo. Poco a poco perdió fuerza y se debilitó tanto que murió pacíficamente en los brazos de mi padre”.

Armando y Carmen tenían contrajeron matrimonio hace 55 años, estaban disfrutando unas vacaciones con su hija, su yerno y su nieta.

Mónica relató que esa noche estuvieron juntos desde las 10:30 hasta las 11:00 pm, “Estábamos en el jacuzzi disfrutando, no había rastros de humo, no podíamos oler nada.

Horas más tarde su esposo la despertó porque sintió un fuerte olor a humo, así que fueron a la casa que habían alquilado para que sus padres pasaran unos días junto a ellos. “Mientras caminaba hacia la casa de mis padres, que estaba al otro lado de la nuestra pensé si era necesario despertarlos o no, porque no parecía haber problemas, así que me regresé a mi habitación”, relató ella.

Pero de pronto, vio las llamas cerca de la casa, describió el incendio como violento y agresivo.

“Procedí a despertar a mi hija, le dije que se levantara, ella tenía tiempo suficiente para tomar una toalla para cubrirse y todos subimos a nuestro auto”, contó Mónica.

Se dirigieron al lugar donde estaban sus padres y notaron que las llamas cada vez adquirían más fuerza. El único lugar que parecía seguro era la piscina, se presume que la pareja pasó aproximadamente entre cinco y seis horas sumergida y subían cada cierto tiempo a tomar un poco de aire.

Armando se aferró al borde de la piscina para poder mantenerse a flote junto a su esposa, y eso le produjo quemaduras de segundo grado.

Desconocen las causas exactas de la muerte de Carmen, presumen que pudo ser por inhalación de humo o por hipotermia.

Era la una de madrugada, Luis Ocon, esposo de Mónica, relató que apagó las luces y notó el brillo rojo de las llamas afuera, y decidió levantarse para mirar más de cerca, observó cómo una brasa golpeó un pedazo de hierba en el jardín y estalló en llamas.

“Fue como una explosión, es difícil describirlo”, cuando él se dirigía a buscar a sus suegros junto a su esposa, su hija y la familia que los acompañaba, los árboles se caían en la carretera.

Él trató de ingresar a la casa donde dormían sus suegros pero el camino estaba completamente obstruido, encontró a un bombero en el camino y le dio su número telefónico, él se comprometió a buscar a Carmen y Armando.

Aproximadamente a las seis de la mañana Carmen había fallecido tras soportar varias horas el intenso calor, la inhalación de humo y las dificultades para respirar dentro de la piscina.

Armando, a pesar de tener 76 años, se mantuvo siempre fuerte, caminó en medio de las cenizas ardientes, fue trasladado al hospital donde mientras se recuperaba le contó a sus familiares la terrible experiencia que habían vivido.

BBC / Daily Mail

Según lo que describe Mónica, para sus padres lo más importante era la unión de la familia, siempre les transmitieron que juntos podían lograr cualquier cosa.

Él pudo salir con vida, pero lamentablemente su esposa no lo logró. Es una historia desgarradora, esperamos que las llamas cesen y que no haya más pérdidas humanas ni materiales, lamentamos mucho todo lo que están sufriendo miles de familias afectadas. El fuego ha destruido 88 mil hectáreas de tierra en California.

Compartamos un mensaje de solidaridad con todas las víctimas de esta tragedia.