La red está plagada de imágenes de niños que nos llenan de infinita ternura. Y es que indudablemente son los seres más dulces que habitualmente nos regalan hermosos momentos con su cándida inocencia. Siempre que vemos un pequeño, pensamos en lo que le deparará el futuro, y nos alegramos porque sabemos que están llenando los días de sus padres y familiares.

Sin embargo, cuando los vemos sufrir, el corazón se nos destroza por completo. Y así como una imagen de un niño feliz nos enamora totalmente, tan solo una de un pequeño sufriendo, es algo que no podemos soportar.

Es lo que ha sucedido con la imagen del pequeño Jackson, un niño de 6 años, que le ha dado la vuelta al mundo. Es el momento en que sin poder comprender por qué la vida le arrebata lo que más ama, consuela a su hermanita Addy, de 4 años, en sus últimos momentos antes de partir al más allá, tras perder la batalla contra un raro tumor cerebral.

¡Nadie está preparado para algo así, indudablemente! ¡Y mucho menos unos niños que apenas han empezado a vivir!

La fotografía ha sido compartida por Matt Sooter, el padre de los niños, procedente de Rodgers, Arkansas, en Estados Unidos, y se puede ver cómo Jackson acaricia a la pequeña, para darle su último adiós.

“Un niño pequeño no debería tener que despedirse de su compañera. Su compañera de juegos, su mejor amiga, su hermanita. No debería ser así, pero este es el mundo roto en el que vivimos”, escribió su padre en su red social.

Al parecer, la pequeña Addy padecía un tumor cerebral que era inoperable, detectado dos años atrás, después de que un día sus padres notaron que presentaba dificultades para caminar con normalidad.

El diagnóstico de los médicos fue “Glioma Pontino Intrínseco Difuso” (GPID, por sus siglas en inglés), un tipo de cáncer que se presenta en el tronco encefálico, la parte del cerebro justo por encima de la parte posterior del cuello y conectado con la columna.

Se trataría de una forma muy agresiva de cáncer que se presenta en niños de entre cinco y nueve años. Lamentablemente, Addy fue la elegida para padecerlo, siendo una de las pacientes más jóvenes, ya que fue diagnosticada con el glioma con tan sólo 2 años de edad.

El GPID afecta al corazón, la respiración, la deglución, la vista, el sueño, la presión arterial y el equilibrio, entre otros síntomas. Lo primero que se puede observar en un niño con esta enfermedad es justamente la dificultad para caminar, movimientos extraños de las extremidades y problemas de equilibrio, que es lo que presentó Addy.

En un inicio, los padres de Addy, Matt y Chandra, miraron como divertida la forma de caminar de la pequeña. Pero después, cuando la llevaron al médico, no podían creer en los resultados tras hacerle varias pruebas médicas.

“Una de sus piernas se balanceaba de forma extraña, por lo que pensamos que podría tratarse de un problema ortopédico. Cuando los médicos descubrieron el GPID, nos dijeron que disfrutarámos el tiempo con ella, porque se iba a morir”, relataron sus padres.

Pero la esperanza era lo último que estaban dispuestos a perder. Y tras las 33 sesiones de radioterapia a la que sometieron a Addy, los doctores les advirtieron que lo más seguro era que el tumor se reprodujera de nuevo, y que cuando eso sucediera, habría llegado su final, según reveló la abuela de la niña.

Aunque sus padres confiaban en que los médicos por alguna vez se equivocasen, tristemente sucedió lo inevitable: el tumor regresó y lo hizo con toda su fuerza.

Los padres se aferraban a la vida de Anny como su mayor tesoro, pero tristemente a la pequeña le costaba cada vez más caminar. Así que pensando en que si esos iban a ser los últimos ineludibles momentos, pues decidieron que debían ser los mejores. Y planearon un viaje a Disney World, para cumplir su mayor sueño: ver en directo el espectáculo de su amada película “Frozen” y tener una fiesta con sus princesas favoritas: Anna y Elsa.

Pero la salud de la pequeña se resquebrajaba más y más. Hasta que le hicieron una nueva resonancia magnética, donde descubrieron que la parte original del tumor había muerto, lo que habría sido un dato esperanzador, pero después les dijeron que ahora había nuevas partes del tumor creciendo de modo agresivo alrededor del tumor inicial.

Fue por eso que después decidieron viajar a México para someterla a un tratamiento de quimioterapia experimental, que lo que haría sería drenar el líquido de su cerebro antes de recibir las demás sesiones de quimioterapia.

Durante ese proceso tuvieron que incurrir en elevados gastos médicos, alrededor de más de 150.000 euros. Sin embargo, lo primero era su salud, y no les importó endeudarse a más no poder con tal de cubrir lo que necesitaba Addy.

Desgraciadamente, el cáncer continuó propagándose. Y la vida de la pequeña se apagaba, sin poder hacer nada al respecto.

“Addy ya no puede tragar, ni comer nada”, había publicado su papá el 2 de junio. Al día siguiente perdió la batalla y ya pudo descansar en el más allá, libre de sufrimientos, habiendo experimentado un duro calvario, pero al mismo tiempo el calor y el amor de los suyos, especialmente de su hermano Jackson.

Daily Mail

Sus padres animaron a todas las personas que siguieron su historia a realizar donaciones a la Fundación Michael Mosier Defeat GPID, al Hospital Infantil de Arkansas o a las Casas de Caridad de Ronald McDonald, también de Arkansas. Y compartieron la imagen del pequeño en su más dura despedida para sensibilizar y crear conciencia.

Nos unimos al dolor de estos valientes padres. Seamos su portavoz compartiendo esta noticia y esperamos que ningún padre más tenga que afrontar tan dolorosa pérdida. ¡Vuela alto, Addy!