Cancún es uno de los principales atractivos turísticos que ofrece México, es un paraíso para los que quieren desconectarse y disfrutar de las mejores playas.
Pero detrás de toda la magia del lugar se esconde una terrible realidad que afecta a muchos niños.

Cerca de la avenida Chichén Itzá en Cancún, viven María y Tonatiuh, dos niños que tienen menos de 15 años de edad y esperan que alguien los traslade a “dar un paseo”.
Así le dicen a una labor que son obligados a desempeñar, ellos se dedican a la prostitución infantil, mantienen relaciones sexuales a través de la prostitución a cambio de su preparación académica.

“Mi papá dice que hay trabajo para todos, no somos los únicos”, dijo uno de ellos. Los dos niños son parte de un grupo que ofrece servicios de compañía a los turistas nacionales y extranjeros, a pesar de que las autoridades han negado que en Cancún existe el turismo sexual, el lugar sigue siendo uno de los predilectos para quienes buscan esa práctica.

Los menores aseguran que para poder estudiar, primero tienen que trabajar. En su rostro solo se aprecia tristeza, se dice que se comportan muy serios con las personas de la localidad, pero con los extranjeros se sonríen y toman de la mano a hombres y mujeres adultos sin importar que la gente alrededor los observe con asombro y en algunos casos hasta con desprecio.

Ellos se refieren a su trabajo como una forma de pedir limosna, pero ofreciendo a cambio un momento de placer. “Tenemos que reunir al menos 3.000 pesos (aproximadamente 160 dólares) cada día, tenemos que cumplir una cuota”, relató María.

Los menores pagan por su ubicación para captar clientes, y se molestan si otro invade “su zona”, porque le quita oportunidades de negocio. María y Tonatiuh trabajan cerca del Mercado 28 de Quintana Roo.

Su principal objetivo es encontrar a una persona que los saque de trabajar, cuando les preguntan sobre el peligro que corren por dedicarse a esa labor, ellos aseguraron que “para todos sale el sol”, y aseguraron que conocen a muchos niños que se dedican a esta actividad.

María sueña con vivir en Ciudad de México, mantiene la esperanza de ser rescatada por una familia, por alguien que le haga alejarse de lo que ahora es obligada a hacer.

Una doctora en Geografía de la Universidad de Quintana Roo, Lucinda Arroyo, realizó un estudio llamado “Turismo y trabajo sexual masculino en Cancún”, donde habla sobre el turismo sexual como actividad oculta a la mayoría de la población y a los turistas. Asegura que en algunos casos el sexo se practica en espacios públicos como calles, plazas, o parques.

La investigadora aseveró que “Muchos niños y jóvenes recurren a este ‘trabajo extra’ como una forma de hacer frente a los gastos familiares. En Quintana Roo existe un comercio sexual organizado, reclutan jóvenes entre 16 y 19 años, a quienes les ofrecen trabajar como modelos en establecimientos nocturnos, pero en realidad son agencias de prostitución.

Cada vez se hace más común esta práctica, y el mundo debería ser indiferente ante la realidad que padecen centenares de niños desfavorecidos que pierden su infancia y sus derechos por culpa de desalmados que mantienen una industria a costa del sufrimiento de menores inocentes.

Es desgarrador el testimonio de los pequeños, espero que se haga justicia y que se acabe la violencia y la explotación infantil. Ningún niño merece ser sometido a vejaciones tan horribles.

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