Un nuevo indicio en torno a la desaparición del submarino ARA San Juan ha revelado la prensa argentina, y es que al parecer, se dieron muchas voces de alarma pidiendo ayuda, voces que no fueron escuchadas, o al menos no se les dio la importancia que ameritaba, dando como resultado su posterior desaparición.

Se ha revelado que el submarino se comunicó OCHO veces antes de que perdieran contacto. La información fue conocida gracias a los registros que la empresa Tesacom tenía en su poder, tras haber auditado las líneas satelitales Iridium, que es uno de los tres sistemas de comunicación que tenía el buque argentino.

Las llamadas sucedieron todas el día 15 de noviembre, en una franja horaria en la que los tripulantes mantenían su derrotero, según lo previsto. Y los registros indican que fueron entre la 1 y las 7.36 de la mañana. La más extensa duró más de 13 minutos y la más corta, de 60 segundos. En total, fueron 55 minutos de comunicación con la base, cuando dio por última vez su ubicación, a 450 kilómetros de la costa de Chubut, en el golfo San Jorge.

Es este un dato tremendamente importante y que la Armada argentina había pasado por alto hasta ahora, momento en el que salieron a la luz en la prensa argentina los registros de la compañía de telefonía satelital que hizo de intermediaria.

Tesacom explicó que el detalle de las ocho llamadas fue enviado a la Armada de manera exclusiva desde el momento en que se dio inicio a la búsqueda del buque desaparecido: “No es nuevo”, dicen de la empresa y agregaron que ellos poseían esa importante información en exclusiva. Y también confirmaron que las comunicaciones procedían desde el submarino hacia la parte continental.

Por su parte, el vocero de la Armada, Enrique Balbi, reconoció la existencia de “esa planilla”, restándole importancia, en una conferencia de prensa:

“Ya hemos recibido el listado de llamadas registradas de Tesacom, corroborando justamente las llamadas tanto de telefonía como de datos, se aprovecha el mismo sistema para lo que es voz y datos. Son las primeras llamadas que hizo el comandante de la unidad informando de la falla y este cortocircuito y principio de incendio, humo sin llama”.

Y agregó que todo lo que decían por voz desde el submarino, también se dejaba asentado por escrito para evitar tergiversaciones.

“Las llamadas sucedieron en la madrugada del 15, antes de tener el último contacto. Lo que sí se corrobora es que la última duró entre 6-7 minutos, de 7.19 a 7.26 de la mañana, contacto establecido por los jefes de operaciones del submarino y que coincide con la última posición”.

Lo que también se conoció 13 días después de la desaparición del submarino es el último mensaje que se envió desde el San Juan:

“Ingreso de agua de mar por sistema de ventilación al tanque de baterías n°3 ocasionó cortocircuito y principio de incendio en el balcón de barras de baterías. Baterías de proa fuera de servicio. Al momento en inmersión propulsando con circuito dividido. Sin novedades de personal, mantendré informado”. El mensaje fue recibido a las 8:52 de la mañana del 15 de noviembre. Puedes recordar la noticia aquí

En ese momento, ni el comandante ni sus superiores en tierra consideraron que la avería fuese algo grave. Fue entonces cuando Pedro Fernández recibió la orden de abandonar sus tareas de rastrillaje de pesca ilegal y puso rumbo directo a su puerto de arribo, en Mar del Plata, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires. Y apenas 2 horas y 10 minutos después de esa comunicación, tres sensores de la Organización de Control de Pruebas Nucleares (CTBTO) registraban un “evento anómalo, singular, corto, violento y no nuclear”, es decir, una explosión.

Ese fue el detonante que sumió en la más grande desesperación a las familias de los 44 tripulantes del ARA San Juan y a la nación entera, que los llevaron a perder toda esperanza de encontrar a los submarinistas con vida.

El lunes, el ministro de Defensa, Oscar Aguad, reconoció por primera vez que los tripulantes están muertos, aunque ya había ordenado la suspensión de las tareas de rescate.

A la fecha, los esfuerzos de rescate se reducen a dar con el casco del buque. La última novedad fue el hallazgo de un supuesto indicio a 477 metros de profundidad, esto es el registro en los sonares de un gran objeto compatible con el submarino, lo que habría despertado de nuevo la esperanza. Puedes recordar la noticia de ese suceso aquí

Tesacom / Clarín

Es increíble que sigan saliendo a la luz hechos tan trascendentales como los esfuerzos de comunicación de la tripulación porque algo andaba muy mal, y que las autoridades no les den la importancia del caso. Todavía quedan muchos interrogantes en medio y decenas de familias desesperadas por llegar a saber la verdad a fondo.

Nos solidarizamos una vez más con los familiares de los 44 tripulantes. Comparte esta noticia con tus amigos.