Esta es una historia desgarradora, Sinead Connett, de 29 años, alegó que fue víctima de una violación cuando el conductor de un taxi abusó de ella. Todos sus argumentos eran falsos, solo quería justificar el crimen tan repudiable que cometió contra su bebé.

Ella resultó embarazada, y ante el desconcierto de la situación tomó una decisión fatal. Dio a luz a su bebé en el cuarto de baño de su casa, después viajó 257 kilómetros a casa de sus padres en Grimsby para ocultar el cuerpo en un desagüe en el jardín.

Siguió con su vida normal después de aquel suceso, su carrera estaba en pleno auge y luchaba por mantener el cargo que desempeñaba en una empresa en el departamento de recursos humanos.

Sinead ocultó su embarazo a toda su familia y amigos y dio a luz en el baño de la casa que compartía con su novio, ocultó al bebé en una toalla y en bolsas de plástico antes de empujarlo a un desagüe en el jardín de la casa de sus padres.

El juez calificó ese crimen como una conducta tan atroz que es casi imposible de describir.

Tres años después, un plomero encontró el cuerpo del pequeño, y no ha sido posible todavía precisar las causas exactas de su muerte. La joven declaró ante las autoridades policiales y dijo una serie de mentiras, una de ellas fue que sufrió una violación cuando viajaba en estado de ebriedad en un taxi después de una fiesta en la oficina.

También le dijo a los agentes que el bebé nació sin vida, pero el tribunal pudo comprobar que el pequeño nació a término y con buen peso. Jeremy Evans, fiscal encargado del caso, informó que el bebé tenía fracturas de cráneo que pudieron ser causadas por el movimiento de la pala utilizada para extraer su cuerpo.

Debido al estado de descomposición del cadáver fue imposible determinar si el pequeño pudo haber sido salvado en caso de recibir atención médica.


Sinead vivió con normalidad hasta que los restos de su hijo fueron hallados por un plomero que investigaba la causa de un bloqueo en el drenaje.

A pesar de que negó conocer cómo había llegado a ese lugar el cadáver de un bebé, las pruebas de ADN gracias a las manchas de sangre que estaban en una toalla comprobaron que era su hijo, su novio Jonathan Layfield era el padre de la criatura.

Las autoridades policiales descubrieron las incongruencias en sus declaraciones, así que ella fue encarcelada por ocultar el nacimiento del bebé. Ella le suplicaba al juez que tuviera misericordia de ella, y él le respondió:

“Usted es la autora de una situación deplorable y debe ser castigada. No tendrá forma de escapar del hecho de que su hijo fallecido estaba enterrado en un desagüe en la casa de sus padres durante tres años. Quería ocultar su embarazo y la muerte de su hijo y esa es una conducta realmente deplorable”.

Stuart y Anne Connett, padres de la joven acusada y su novio Jonathan Layfield, con quien contrajo matrimonio el pasado mes de noviembre, aseguraron que jamás notaron que Sinead estaba embarazada.

Percibieron que su estómago estaba inflamado pero lo atribuyeron a un problema de salud según lo que ella les contó.

En febrero de 2016 los padres de Sinead, ambos profesores, de 60 años, se sorprendieron con el hallazgo y de inmediato se pusieron a la orden de la policía para ayudarlos a revelar el misterio.

La madre del pequeño aseguró que temía que un bebé arruinara su relación y que tenía miedo de perder su trabajo porque había muchos despidos en esa época y ella era “muy profesional”.

Se pudo conocer que el embarazo fue confirmado por un médico de cabecera en enero de 2013, asistió a una clínica de abortos el mes de mayo, mintió sobre las fechas y alegó que “no era el momento adecuado para tener un bebé” pero el personal de la clínica se negó a practicarle el aborto porque comprobaron que tenía 28 semanas de gestación.

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La edad del bebé superaba el límite permitido por la ley en esa localidad, no podían aceptar su solicitud.

El cuerpo del pequeño fue colocado en el desagüe el 09 de agosto de 2013 y lo hallaron el 11 de febrero de 2016. La acusada le dijo a la policía que ignoraba que estaba embarazada y era demasiado tarde para practicarse un aborto pero encontraron los expedientes médicos que comprobaban que sí supo que esperaba un bebé.

Sinead estaba de vacaciones en Turquía y presumen que entró en trabajo de parto en el avión durante su vuelo de regreso a casa.

Según la confesión de la acusada, dio a luz en el baño de su casa sin recibir ningún tipo de asistencia médica, se limpió y escondió el cuerpo del bebé en el maletero de su auto para trasladarlo al pozo de drenaje en la parte trasera de la casa de sus padres.

Es difícil comprender cómo pudo atentar así contra la vida de un ser indefenso e inocente que no pidió venir al mundo y solo necesitaba todo su amor y atención. Cualquier opción habría sido favorable sin comprometer la salud y la vida del pequeño.

Condenamos este brutal hecho de violencia, comparte esta estremecedora noticia.