Muchos padres ven en la llegada de un niño la bendición más grande y ponen todo lo que esté a su alcance por procurar que no les falte nada y que crezcan sanos, seguros y felices. Cuando puede verse amenazada su seguridad, ellos son los primeros en perder la paz. Lo que nadie se puede imaginar es que los propios padres sean la fuente de intranquilidad, angustia y temor para unos infantes.

Es la trágica situación que tuvieron que vivir unos pequeños de Texas, que fueron abusados severamente por su padre y su madrastra. Los métodos que usaron para reprimirlos resultan completamente desgarradores. Cuesta comprender cómo un padre es capaz de consentir tales abusos contra su propia sangre.

“La pareja ha sido acusada de obligar a los niños a cepillarse los dientes con heces de gato y castigarlos con cinturones, espinas punzantes y collares de choque para perros”.

James Howard Chalkley, de 32 años, y su esposa Cheyanne, de 22, se enfrentan a cargos de abuso en la Corte de San Antonio, Texas, por abusar de sus dos pequeñas de diez y cinco años, y su niño de tres años de edad.

James es el padre de los tres hijos y Cheyanne es su madrastra.

Los niños fueron sacados de su vivienda familiar y colocados en hogares de acogida en septiembre, después de que un maestro notó hematomas en la niña de cinco años y alertó a las autoridades.

Los trabajadores de protección infantil después entrevistaron a ambas niñas y descubrieron el alcance del abuso, de acuerdo con las órdenes de arresto del alguacil del condado de Bexar.

Al parecer, los niños han relatado una ocasión en la que su padre se enfureció porque creía que los niños no lavaban las heces de gato que había encontrado en un armario.

Supuestamente, James untó los desperdicios de animales en al menos dos de los niños y obligó a la niña de cinco años a comérselos.

“La pequeña se vio obligada a usar un cepillo de dientes cargado de heces con tal fuerza que sangraba”, reportan los documentos de arresto.

La niña de cinco años también dijo a las autoridades que su padre usó un collar de perro para golpearla, lo que le dejó marcas en su piel.

Las autoridades dicen que los niños les dijeron que su padre y su madrastra los golpearon con un cinturón y con las espinas punzantes de un limonero.

Al parecer, James le preguntó a su esposa si consideraba que los castigos eran demasiado severos, pero ella dijo que los habría golpeado más si fueran sus propios hijos.

Los documentos muestran que el “Texas Child Protective Services” (Servicios de Protección al Niño en Texas), tuvo contacto con la familia en al menos tres ocasiones previas. Sin embargo, los niños no habían sido supervisados en una instancia el año pasado.

En enero, se había ordenado a los niños que se quedaran afuera sin ropa, ya que fueron rociados con agua fría como castigo por su mala conducta. El caso fue cerrado y etiquetado como de alto riesgo.

Las cuentas de Facebook de la pareja están llenas de fotos de los niños y la madrastra subtitulando una foto: “¡Amo a mi esposo y a mis hijos!”

James y su esposa se enfrentan a un cargo, y dos cargos de lesiones contra un niño, respectivamente.

Daily Mail

Las investigaciones seguirán su curso, pero es necesario que se haga justicia con este tipo de aborrecibles e inhumanos abusos infantiles. La situación de opresión y temor a la que tuvieron que estar sujetos estos pequeños es completamente estremecedora.

Nos alegramos de que ahora los pequeños puedan estar a salvo, lejos de su desnaturalizado y desalmado padre. Comparte esta noticia con tus amigos y ¡no dejemos de levantar nuestra voz contra estos irreprochables abusos.