La justicia condenó a 32 años de prisión a uno de los pedófilos “más astuto” de Gran Bretaña. Se trata de Matthew Falder, licenciado de Cambridge de 29 años acusado de más de un centenar de delitos.

Este hombre utilizó las redes sociales para chantajear a sus víctimas, incluyendo una niña a la que ordenó comer comida para perros y la incitación a un menor para que violara a otro infante. 

La investigación internacional dirigida por la Agencia Nacional del Crimen registró la declaración de 46 víctimas que confirmaron que se trataba de una persona astuta, habilidosa y cruel, que causaba daño moral y psicológico.

Estas declaraciones confirmaron la existencia de suficientes factores para encarcelar a Matthew por el uso de las redes sociales para promover actos penados por la ley del Gobierno de los Estados Unidos.

El intento de suicidio de 3 de las víctimas de este hombre fue el detonante para su arresto en junio del año pasado. Matthew se aprovechó del estado mental de sus víctimas y las chantajeó con publicar los videos y fotografías donde se exhibían haciendo actos degradantes y comprometedores.

El juez Philip Parker expresó que nadie que conociera a este hombre podía imaginar la vida que llevaba en las redes sociales donde procuraba siempre tener el control total sobre sus víctimas.

Se ocultaba detrás de seudónimos que le servían para despistar a sus víctimas haciéndose pasar por un joven que buscaba diversión.

Este hombre forzó a una víctima a grabarse mientras lamia asientos de inodoros e ingería comida para perros. Instaló cámaras secretas en los baños para filmar a mujeres y niñas desnudas.

Después publicaba los vídeos que el mismo diseñaba en las redes sociales con la intención de que las víctimas fueran identificadas por los miembros de los grupos a los cuales pertenecía bajo algún seudónimo para no despertar ninguna sospecha.

La fiscal Ruona Iguyovwe confirmó que muchas de las imágenes fueron distribuidas en sitios web conocidos como “web oscura”, donde se evidencian abusos sexuales y físicos.

Este hombre publicó fotografías de algunas de sus víctimas a las que consideró despectivamente como un objeto sexual en un foro que tituló “100 cosas que queremos ver al menos una vez”.

Para la captura de este acosador sexual cibernético utilizaron recursos disponibles por el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos y cuerpos de aplicación de la ley en Eslovenia. Israel, Australia y Nueva Zelanda.

Este hombre empleó muchas herramientas para evadir todo tipo de rastreo, sin lugar a duda usó un software especializado para ocultar sus cuentas en línea.

Es muy difícil argumentar que una persona presuntamente criada por una familia de altos valores morales haya desencadenado este tipo de investigación por un comportamiento enfermo y psicópata.

Matthew no tuvo antecedentes delictivos, recibió una crianza afectuosa, sobresalió en la escuela, ingresó en la Universidad de Cambridge, donde obtuvo una maestría y un doctorado.

Matt Sutton, oficial superior de investigación manifestó que en sus 30 años de carrera nunca se había encontrado con un delincuente cuya única motivación era causar angustia y dolor en sus víctimas.

Tampoco había conocido una investigación tan compleja con un delincuente experto de la tecnología y con una gran capacidad de burlar los controles y permanecer oculto en los rincones más oscuros de la red”.

Matthew estará tras las rejas esperando el juicio, actualmente enfrenta más de 200 denuncias de extorsión, abuso, chantaje, pornografía infantil, entre muchas más que suman la larga lista de delitos que incrementan el tiempo que pasará en la cárcel.

Las autoridades reconocieron el valor de las personas que decidieron denunciar y hacer público este tipo de abusos. También agradecieron las denuncias de las víctimas.

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Instaron a las personas que estén pasando por una situación similar a contactar a la policía para detener estos abusos que pueden resultar en consecuencias fatales.

Aunque estos delitos son muy comunes en las redes sociales muchas veces quedan impunes debido al miedo de sus víctimas. Esta peligrosa situación parece de ciencia ficción, pero lamentablemente es una triste realidad y hay que denunciarla.