Para una perrita la vida de la calle puede estar llena de peligros, pero sobre todo de ingratitud, hambre y desamparo. Dejándola no solo con una salud muy resquebrajada, sino derrotada y con el alma llena de tristeza.

Vainilla es una perrita que pasó toda su vida en un terreno baldío

perrita

Aunque algunas personas sentían compasión de ella y se dedicaban a alimentarla, durante más de 5 años nadie se responsabilizó de la perrita. Por lo que poco a poco, fue languideciendo y enfermando. Mientras tanto, la pobrecita sobrevivía como podía.

Debido a tanta soledad y desamparo, Vainilla no sólo que pasó en un estado de absoluta tristeza, sino que además estaba muerta de dolor.

Por una enfermedad que nunca fue tratada, ella quedó ciega, algo que parecía ser irreversible.

Cuando sus rescatistas de la Fundación Amigos Animalistas, de México, la encontraron, estaba deshidratada, hambrienta, y en condiciones realmente deplorables.

Tristemente, Vainilla era una peludita más de los cientos de perritos sin hogar que deambulan en las calles de México, gracias al abandono indiscriminado de mascotas que parece no tener fin.

Los rescatistas no podían creer que la perrita hubiera logrado sobrevivir tanto tiempo sola y en absoluto descuido. Vainilla permanecía echada sobre un terreno sucio, lleno de basura, fue el único refugio que encontró y parecía haberse dado por vencida.

Si bien algunos le ofrecían migajas, otros seres despreciables incluso llegaron a maltratarla. Pero, si de algo estaban seguros los voluntarios de la fundación, era que la perrita ni siquiera sabía lo que era una caricia y sentirse amada.

Sus ojitos estaban tan llenos de tristeza que lloraba cuando el sol le quemaba sus patitas o su barriguita rugía de hambre

Al parecer, una uveítis y una cicatrización de una úlcera corneal que nunca fue tratada, le provocaron que perdiera la vista. Como no veía, la pobrecita tropezaba, por lo que una vez cayó a un canal y su naricita se lastimó gravemente.

Vainilla ya no podía más con su vida, su dolor y su tristeza. Pero, cuando ya todo estaba perdido llegaron estos héroes para llevarla al veterinario e iniciar sus tratamientos que le devolverían la esperanza.

«En su revisión se dieron cuenta que tenía desnutrición y deshidratación severa, casi no tenía dientes, no veía, y su naricita estaba fracturada tras haberse caído a un canal. Estaba anémica, y con parásitos que debían ser tratados de inmediato«, escribieron desde la Fundación.

Inmediatamente, empezaron a darle todas las medicinas y los cuidados diarios, limpiándole sus ojitos a diario y sus dientes. Pero, sobre todo se esmeraron en llenarla de mucho amor, era urgente que Vainilla entendiera que su vida valía la pena.

«A pesar de todo lo que ha sufrido y lo mal que se siente, ella mueve la colita en señal de agradecimiento y amabilidad, es muy dócil y buena», dijeron los rescatistas.

La pobre Vainilla tenía mucho miedo de caerse de nuevo, o de ser pateada o maltratada. Es por eso que sus rescatistas se esmeraron en llenarla de amor para borrar todo su triste pasado.

En otra publicación, compartieron felices sus avances:

«Sus ojitos ya están limpios y su naricita también, tiene mejor semblante pero ella sigue delicada. Necesitamos un hogar temporal para ella».

Y en palabras de Vainilla, agregaron: «Los pocos dientes que tengo no me sirven muy bien así que me dan comida blanda. Me falta mucho camino por recorrer pero aspiro a estar mejor. Gracias a todos por ayudarme».

Si bien todavía Vainilla sigue en busca de un hogar amoroso que le ayude a reparar su corazón, sus rescatistas están más que felices por su progreso.

La llevaron unos días al rancho para respirar aire fresco, y su publicación ha conmovido a miles de personas:

«Amigos, estoy bien contenta, me dan comida rica, me curan mis ojos, me dan mi medicamento, por primera vez no me maltratan, no tengo miedo ni hambre, por primera vez soy libre. ¡Gracias ! Sí hay humanos buenos en el mundo».

Deseamos de corazón que Vainilla se recupere por completo y que pronto encuentre el hogar que merece.