El caso de Gabriel Fernández causo conmoción en el mundo, el pequeño de 8 años fue víctima de las más crueles torturas a manos de su madre y su padrastro.
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El crimen sucedió en 2013 pero recientemente se llevó a cabo el juicio contra los responsables, el padrastro del menor, Isauro Aguirre, se declaró no culpable y con “retraso mental”, sus abogados alegaron que tiene muy bajo coeficiente intelectual.

Pearl Fernández, madre el niño asesinado, se presentó en la corte para pedir una audiencia que compruebe que tiene un coeficiente intelectual muy bajo así que solicita ser eximida de la pena de muerte.

Gabriel llegó a un centro hospitalario con signos de tortura, durante ocho meses recibía maltratos de parte de su madre y su pareja, la Fiscalía describió las torturas como agresiones “Más severas que las que recibían algunos prisioneros de guerra”.

Concluyó que los acusados abusaron de cada parte del cuerpo del pequeño, lo golpeaban con un bate, una pistola de aire, palos y esposas, lo obligaban además a ingerir su propio vomito después de consumir excremento de animales.

Los médicos que lo recibieron horas antes de su fallecimiento declararon que tenía quemaduras, marcas en la piel, que le faltaba la piel de la parte superior del cuello y hallaron un balín en sus genitales.

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En el juicio se presentaron los médicos, paramédicos, los maestros y parientes del menor que revelaron en sus testimonios la horrible pesadilla que sufrió el niño antes de morir.
El condado de Los Ángeles en conjunto con el Distrito Escolar de PalmDale aprobó indemnizar a los hermanos de Gabrielito con dos millones de dólares para garantizar su bienestar físico y emocional.

Los acusados son juzgados por el asesinato de Gabriel Fernández a quien maltrataban diariamente alegando que era “gay”.

También serán imputados cuatro miembros de los servicios sociales por negligencia, al permitir que el niño siguiera viviendo en su casa solo porque desde que comenzaron a realizar visitas tenía menos lesiones físicas.

El menor seguía siendo maltratado, y lo obligaban a asistir al colegio con ropa de niña ante la indiferencia de los servicios sociales.

De acuerdo a las declaraciones del fiscal encargado del caso, el delito que cometieron los acusados no está relacionado a ninguna enfermedad mental sino al odio que sentían por el menor.

La Fiscalía pidió pena de muerte para el padrastro de Gabriel quien será condenado por homicidio agravado.


El acusado obligaba al menor a defecar en su ropa, lo quemaba con sus cigarrillos, lo azotaba con un cinturón, lo roció con gas pimienta, lo golpeó con un bate de béisbol y lo sacó a la calle vestido de mujer en varias oportunidades mientras se burlaba de él.

Mientras maltrataba al pequeño tenía la complicidad de su pareja, madre del menor, quien solicitó la custodia de su hijo que estaba siendo criado por sus abuelos.

La decisión fue aprobada por cuatro trabajadores sociales que ahora son acusados de ser cómplices del asesinato.

El niño habría dejado una nota donde relataba las razones que lo motivaban a suicidarse, pero no llevó a cabo esta acción. Su padrastro acabó con su vida antes de que pudiera ejecutar el plan que había pensado para salir del horror que vivía.

Esta fue la tarjeta que hizo para su mamá el Día de las Madres, no hay nada tan noble como el corazón de un niño.

Daily Mail

Ningún castigo será suficiente para los responsables de hacerle tanto daño a un niño inocente. ¡Comparte esta noticia en tus redes!