El procesamiento a un hombre por difundir fotos íntimas de su ex pareja puede sentar un precedente en casos de violencia de género y la llamada “porno venganza” en Argentina.

El juez de la provincia de La Rioja, Raúl Gustavo Farías, procesó al tatuador Patricio Pioli, acusado de divulgar fotos y videos de su ex pareja desnuda, en un caso de conmocionó a la sociedad.

El tema estalló a fines de junio, cuando Pioli fue arrestado. El tatuador trabajaba en dos locales de las vecinas provincias de San Juan y La Rioja y, según los testimonios es muy querido y respetado en el ambiente del arte de tatuar, razón que la acusación tomó por sorpresa a muchos.

Patricio Poli es un reconocido y querido tatuador de Argentina, galardonado por su trabajo.

Su ex pareja, Paula, lo acusa de divulgar sus fotos íntimas luego de su separación y de amenazarla tras su reclamo.

Sin embargo Pioli hoy goza de libertad, pues el juez ordenó su excarcelación una semana después, debido a que los delitos por los que está acusado tienen penas leves.

Mientras los familiares y amigos de Pioli usaban las redes sociales para atacar a Paula y defender la supuesta inocencia del popular tatuador, en la prensa local empezaron a circular varios audios que fueron aportados a la causa. Allí se escucha a un hombre que fue señalado por la querella es Pioli, amenazando a la denunciante. 

“Te voy a hundir, te voy a destrozar la vida”, le dice a la joven. “Mirá, hija de puta, te voy a matar”, la amenaza en otro. En los audios, la joven no se siente amedrentada, sino que al contrario le contesta: “Hacé lo que quieras, subí ya las fotos, pero a mí no me ves más”.

Paula se separó de él y al poco tiempo sus fotos íntimas aparecieron en la web.

En su indagatoria, Pioli se había negado a declarar. No obstante, su estrategia mediática había sido instalar la idea de que le habían robado el teléfono donde estaban las fotos y los videos de Paula.

Sus abogados y su hermana, en declaraciones a varios medios, dijeron que un sujeto había entrado a su local y se había apoderado del celular e indicaron que subrayaron que la denuncia estaba hecha.

Pero esto se contradice con los datos oficiales, ya que no está radicada la denuncia del robo, pues  Pioli nunca la hizo, sólo consta una mera exposición policial posterior a la divulgación de las fotos. Tampoco declaró que le habían robado el celular, sino que lo había perdido. Dijo, además, que él no había publicado las fotos.

Poli niega haberse vengado de su ex publicando sus fotos desnuda.

Pioli finalmente se presentó ante el juez para ampliar su indagatoria. Esta vez sí habló, aunque no contestó preguntas de la abogada querellante, Soledad Varas. Además de ratificar el robo del celular, el tatuador apuntó contra los supuestas “problemas psicológicos” de la denunciante y negó que la voz que se escucha en los audios sea la suya.

La legislación argentina no tiene ninguna norma que regule directamente la violencia de género online. Por eso el juez Farías procesó a Pioli por el delito de “coacción” que figura en el último párrafo del artículo 149 del Código Penal y que establece una pena de dos a cuatro años de prisión al “que hiciere uso de amenazas con el propósito de obligar a otro a hacer, no hacer o tolerar algo contra su voluntad”.

Según un reciente informe de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), el 73% de los casos en los que se denunció violencia de género online fue por la difusión de imágenes de desnudos o de sexo sin consentimiento de las víctimas. En la mitad de los casos el protagonista fue una ex pareja y hubo chantaje. Y en el 44%, huvo violencia offline previa.

El tatuador deberá enfrentar el juicio y podría ir a prisión.

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