Las ganas de vivir y disfrutar de cada amanecer son motivaciones que le han servido a muchas personas para superar las adversidades y sorprender al mundo con sus logros.

Rebecca Dinsdale, una mujer de 35 años que desafió las probabilidades de vida que le habían pronosticado los médicos para ver realizado su sueño de caminar hacia el altar y llegar a los brazos de su amor eterno.

La historia de Rebecca, conocida como la “muñeca china” es realmente conmovedora. Ella padecía una enfermedad en los huesos degenerativa y que cada día hacía que sus huesos fueran más frágiles.

Sufrió cientos de fracturas muchas de las cuales fueron ocasionadas por un simple estornudo.

Tras recibir el terrible diagnóstico a la edad de 31 años, de que nunca más sería capaz de pararse sin ayuda, Rebecca decidió dejar su silla de ruedas y caminar hacia su futuro esposo Norman.

Esta feliz novia se puso de pie y camino hacia el altar. Rebecca relató que, aunque le pareció que fue la distancia más larga que había caminado en su vida, la felicidad que sintió valió todo el fuerzo.

El amor pudo más. La alegría que vivió en ese momento fue suficiente motivo para llegar caminando hasta el lado de su futuro esposo.

Su entusiasmo, su alegría por la vida y el hecho de haber encontrado el amor de su vida, hizo que Rebecca se transformara en una mujer formidable.

¡Su alegría era contagiante y su deseo de vivir era inagotable!

Rebecca vivía cada uno de sus días como si fuera el último, no dejaba nada para el día siguiente, y vivió al máximo. No había nada que la detuviera probar nuevas experiencias en este mundo.

Con una muy baja estatura, pero con un enorme corazón, Rebecca luchaba con el dolor insoportable, asistía a una escuela convencional.

Se empeñó en demostrarle al mundo que era una persona capaz y con una vida normal, como cualquier otra persona.

Aunque fue intimidada, señalada y hasta objeto de burlas, durante su adolescencia salió con sus amigos a bailar, viajes de vacaciones y de compras. Ella bien sabía lo que padecía, pero su limitación estaba en su cuerpo, no en su mente.

Lamentablemente la “muñeca china” falleció a tan sólo tres días después de su cuarto aniversario. Norman quedó realmente desconsolado.

El recuerdo de nuestra última noche juntos es realmente encantador. Compartimos deliciosas frutas y nos acurrucamos antes de irnos a dormir a nuestra cabaña”.

Rebecca conoció a Norman por Messenger en 2005. Para ambos la celebración del matrimonio fue el día más increíble de su vida.

Nunca vi su discapacidad como un problema o como algo que afectaba nuestra relación. Ella era perfecta para mí”.

Después de conocerse su sorpresiva muerte en un ferry desde Liverpool a Irlanda del Norte se han manifestado tributos a favor de Rebecca.

Comparte su historia como un reconocimiento a esta gran mujer que “nunca se dejó vencer”.