Una terrible y triste historia se desarrolló en una tranquila ciudad de Argentina. Alberto Aranda y su mujer, Mara, debieron despedirse de Ciro, su único hijo, apenas un bebé de un año y dos meses el pasado 10 de diciembre.

La pareja había decidido que el cuerpo del niño reposara en nichos y no en la tierra, pero en el cementerio de Nicanor Otamendi situado cerca de Miramar, provincia de Buenos Aires, Argentina, no construiría los habitáculos hasta febrero del próximo año.

Teniendo en cuenta esta situación, el ataúd de Ciro fue llevado a un depósito del cementerio para reposar hasta que terminaran la construcción y fuera a su lugar final de descanso. En la habitación, de 5 metros de largo y 3 de ancho, también reposaban los ataúdes de adultos.

Ciro murió con sólo 1 año y 2 meses.

El pasado 24 de diciembre, la pareja fue a llevarle flores a su bebé por Navidad, y descubrieron algo macabro: el cuerpo de su bebé no estaba en el cajón.

Mara, sin quererlo, deslizó la tapa del féretro: el cuerpo de Ciro no estaba.

Así descubrieron que el cajón estaba vacío.

“Habíamos venido a traer flores a nuestro bebé, se corrió la tapa cuando acariciamos el féretro y vimos que nuestro bebé no estaba. El responsable acá no sé quién es, si es la Municipalidad o quién es”, cuenta Alberto en un video que rápidamente se viralizó.

Este es el video que hizo la pareja, donde Alberto explica la situación y muestra el cajón vacío.

Ciro falleció a causa de una neumonía y su partida fue un golpe terrible para ellos. Ahora, la muerte no sólo pesa sobre sus corazones, sino que tienen que lidiar con este incidente tan irregular que los ha afectado profundamente.

Alberto y Mara hicieron la denuncia policial y, lamentablemente, como describe la prensa local, este repudiable hecho se asemeja con lo sucedido en marzo de este año, cuando el cadáver de un bebé de 2 años apareció mutilado en las inmediaciones de un arroyo sobre la ruta 11, entre Miramar y Mar del Sud.

Días después se comprobó que el cuerpo había sido robado del mismo cementerio de Otamendi, aunque en ese caso el cajón no estaba en depósito, sino que fue desenterrado y ultrajado previamente.

Descubrir que el cuerpo no estaba, devastó a la pareja.

Por ese hecho fue detenido el encargado del cementerio, Juan Carlos López, quien en un momento había sido imputado por encubrimiento y falso testimonio, aunque para la fiscal de ese caso, Ana María Caro era sospechoso de haber colaborado o facilitado, por acción u omisión, que profanaran la tumba de Matías, el niño que había muerto el 10 de marzo tras asfixiarse con una “bombucha”, una especie de globo pequeño muy popular en Argentina.

El hombre luego fue excarcelado ya que la Justicia consideró que, “Robar un cadáver es una contravención y no un delito penal”. 

El misterio del robo del cuerpo de Ciro estará un tiempo sin resolverse y, mientras tanto, Alberto y Mara tendrán que vivir con este peso en sus vidas.

Sin duda, necesitamos recuperar muchos valores en nuestra sociedad, ¡Compártelo!