Son increíbles los crímenes que se llegan a cometer debido a ciertas creencias o convicciones radicales, los hemos visto a través de los años, por política, religión, sexualidad y muchas otras razones. La intolerancia se hace presente en la sociedad atacando a quien piensa diferente.

Maxim Lapunov, de 30 años, es un hombre que tuvo que sufrir horribles torturas. Maxim es uno de los sobrevivientes de los campos de concentración de homosexuales en Chechenia, Rusia, y es el primero en dar testimonio de ello.

Lapunov era un comerciante de pequeña escala de Omsk, Siberia, y se había mudado a Chechenia en el año 2015. Él es un hombre homosexual, cosa que en Chechenia es mal vista debido a su estricta religión musulmana, pero el joven no había tenido ningún inconveniente en el lugar.

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Pero en febrero de 2017 en dicho lugar empezó lo que se puede llamar una cacería de brujas contra la comunidad LGBT, donde se dice estaba involucrada la policía del estado, quienes se encargaban de apresar a personas homosexuales, mantenerlos encerrados y torturarlos durante su detención.

Según las fuentes, el proceso comenzó en febrero y duró varias semanas para después llegar a una pausa, pero para el mes de marzo estas prácticas fueron retomadas. Maxim fue uno de los hombres detenidos, quien el lunes 16 de octubre se convirtió en el primer testigo en dar declaración de los terribles momentos que pasó durante su captura.

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Lapunov dice que fue capturado el 16 de marzo por dos policías que se encontraban vestidos de civil, ellos lo llevaron a una comisaria para interrogarlo, el joven relata que fue torturado y obligado a dar nombres de otras personas.

Lapunov pasó doce días detenido, encerrado en una cárcel, cubierto en sangre mientras los policías lo golpeaban y lo amenazaban de muerte.

Entraban cada 10 o 15 minutos gritando que yo era gay y que ellos me iban a matar”, comentó Maxim en una rueda de prensa. “Me pegaban con un palo durante mucho tiempo: en las piernas, en las costillas, las nalgas y la espalda. Cuando me empezaba a desvanecer, me levantaban y continuaban. Cada día me aseguraban que me iban a matar. Y me decían cómo”.

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Después de trascurridos estos doce días fue liberado el 28 de marzo con la condición de que no hablara con nadie de lo ocurrido y firmando una confesión en blanco para poder ser liberado. Sin embargo, se dice que en otros casos los jóvenes detenidos eran llevados a cárceles clandestinas, para ser torturados.

Otros 27 hombres que aseguran haber pasado por situaciones similares han huido del lugar para salvar sus vidas, pero ninguno ha dado una declaración oficial a su nombre ya que temen a las repercusiones contra ellos o sus familiares.

Aunque uno de ellos dijo de manera anónima que había sido torturado con descargas eléctricas y que creía que la intención de estos policías era “exterminar” a los homosexuales.

Y es que una da las dificultades más grandes para obtener información sobre lo que sucede es que las víctimas tienen miedo de dar testimonio. Además, también ha salido a la luz una de las prácticas religiosas del lugar, los llamados “asesinatos por honor”, donde la familia se tiene que encargar de la muerte del allegado con tendencias homosexuales ya que según la religión el deshonor cae sobre todo el árbol familiar, tanto parientes cercanos como lejanos.

Mientras que los altos cargos se han encargado de desmentir estos hechos, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, pidió a las fuerzas de seguridad que ayudaran a la defensora de los derechos humanos en lo que el mismo llamó “rumores” de abusos en Chechenia.

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Según la mayoría de activistas, las esperanzas de que otras víctimas den declaración es casi nula, todo esto debido a las repercusiones que pueden sufrir ellos o sus familiares que todavía residen en Chechenia.

En el caso de Maxim es diferente ya que él no cuenta con familia en Chechenia que corra peligro, de momento es la única víctima no chechena que se conoce, se cree que los funcionarios policiales conocieron de su presencia y preferencia sexual por un enlace con otro hombre gay local y que las autoridades no tenían conocimiento de que Lapunov no era checheno.

Por estos motivos, es más factible que Lapunov presente una denuncia, pero esto no asegura que dicha se investigada, su abogado ha mencionado el hecho de que todavía no se ha iniciado una investigación.

Igor Kochetkov de LGTB-Network dijo: “Investigar este crimen sin precedentes sería admitir que todo lo que se había dicho antes era una mentira”, dijo refiriéndose a las declaraciones del Presiente Vladimir y de otras autoridades que desmienten la información. Sin embargo, Maxim se ha arriesgado a declarar a pesar de que todavía no ha podido superar la traumática situación.

Su familia cree que él no hubiera sido liberado si no hubiera sido por la denuncia de desaparición que ellos hicieron y los carteles que sus amistades colgaron por la capital de Chechenia por su búsqueda, su madre comenta que durante todo ese tiempo estuvo esperando una llamada en la que se le informaba que buscara el cadáver de su hijo.

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Incluso el propio Lapunov pensó que moriría. A pesar de que la única acusación que se hizo en su contra era su homosexualidad, recibió maltratos que ni los peores criminales sufren.

“Apenas podía caminar. Estaba seguro de que iban a matarme, me estaba preparando para eso”, dijo Maxim y también añadió que el básicamente lo que podía hacer era gatear y que todavía tiene pesadillas en las que puede escuchar a los otros detenidos llorar y gritar de agonía.

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Desafortunadamente todavía se encuentra en peligro pues debido a sus declaraciones también ha recibido peticiones para que se retracte por parte de religiosos, pero él está dispuesto a arriesgarse con tal de que los culpables sean castigados.

No debería ser así. Todos somos personas. Todos tenemos derechos”, dijo Lapunov. “Si esos derechos pueden ser violados (en Chechenia), puede pasar en cualquier región. Y nadie sabe quién será el siguiente”.

Pero así como el caso de Maxim ha causado revuelo, también lo hizo la desaparición de Zelimkhan Bakaev, un cantante ruso que aparentemente murió en uno de estos “campos de concentración gays” del cual no se ha encontrado cuerpo, no ha regresado con su familia y hasta la fecha de hoy no se ha tenido más información. Puedes leer más sobre él aquí.

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