Dicen que la escuela es la segunda casa de los niños. Allí aprenden a relacionarse con los otros, a compartir, a ser más independientes, al mismo tiempo que adquieren las herramientas que los ayudarán a alcanzar sus metas en el futuro. ¿Pero qué sucede cuando es precisamente en la escuela, ese único sitio ajeno al hogar donde esperas que tus hijos estén siempre protegidos, donde el verdadero peligro acecha?

Durante las últimas semanas, se han estado llevando a cabo en el Colegio Réplica Aguirre Abad de Guayaquil, en Ecuador, una serie de investigaciones que tienen a la sociedad ecuatoriana y al mundo entero en vilo. Esto se debe a que dicho recinto educativo fue el albergue de múltiples violaciones a estudiantes de entre 7 y 8 años por parte de varios de los docentes que allí trabajaban.

Las atrocidades a las que 4 educadores, según la información que se maneja hasta ahora, sometían a sus alumnos dentro de esta escuela de Guayaquil permanecían silenciadas a puertas cerradas. Un desgarrador secreto que bullía como la lava de un volcán a punto de estallar hasta que, finalmente, uno de los niños habló.

Esto sucedió en septiembre, cuando la madre de uno de los estudiantes abusados logró hacer que su hijo le contara todo lo que le estaban haciendo a él y otros niños en el colegio. “No hacía tareas, se tornó muy agresivo”, cuenta la desconsolada mamá, quien extrañada por el cambio de actitud de su hijo, buscó posibles causas en internet y así comenzó a sospechar que el pequeño de 7 años estaba siendo víctima de abuso sexual.

Ahogada en llanto, esta pobre mujer contó en una entrevista que le costó mucho trabajo hacer que el niño le contara su sufrimiento debido a que los profesores que abusaban de él lo amenazaban con un cuchillo y le decían que lo iban a matar a él y a su mamá, si se atrevía a proferir una palabra.

Pero lo peor de todo es que este fue apenas el punto de partida. Después de esta primera acusación, comenzaron a salir a luz, de uno en uno, otros casos de abuso a menores de entre 7 y 8 años por los mismos 4 educadores.

“Le destrozaron la vida y a mí también. Cierro los ojos y veo a esos desadaptados abusando de mi hijo, que es un niño inocente”.

Para la fecha, van 10 denuncias de abuso sexual en la escuela Réplica Aguirre Abad, de las cuales se ha procedido a hacerle el análisis psicológico a 4 niños. Según Hernán Ulloa, el abogado de las víctimas, los relatos contados por estos últimos coinciden en su totalidad.

“Los metían al baño y los amarraban. Los obligaban a beber orina, les tomaban fotos a sus partes íntimas y también les metían ‘el pipí’ en la boca”, explica Ulloa, retratado más abajo dando declaraciones del caso. Una realidad que ha dejado en completo desconcierto a los padres de los niños asistentes a la institución, quienes exigen que alguien les responda cómo es que semejante abuso pudo pasar desapercibido por las autoridades escolares.

La misma madre que descubrió la serie de abusos sexuales que estaban viviendo su hijo y otros niños, cuenta que ella misma se dirigió al despacho de la entonces rectora, Patricia Cuenca, para increparla sobre lo sucedido. No obstante, la mujer la amedrentó diciéndole que podía ir a la cárcel por hacer acusaciones falsas.

Cuenca, hoy acusada de cómplice, nunca notificó a las autoridades correspondientes las denuncias que recibía de parte de los padres y de los niños, fueron las mismas familias de las víctimas las que se encargaron de hacerlo. Asimismo, una vez que la fiscalía se presentó para allanar la escuela, la mujer les impidió el paso, dando tiempo, de este modo, que uno de los sospechosos escapara.

Su nombre es Egry Xavier Magallanes Benítez, la fiscalía ofrece recompensa para quien proporcione información sobre su paradero.

El primer sospechoso en ser detenido fue Bryan M. Z., posteriormente fueron apresados Neil B. y Máximo M., cuando la fiscalía entró a la fuerza a la escuela. Un hecho que Luis, el abuelo de uno de los niños abusados afirma que jamás olvidará.

“Él los reconoce y me cuenta lo que le hicieron a sus amigos y a él. Les dieron una pastilla que les causó mareo y luego se turnaron para tocarlos y obligarlos a que los tocaran a ellos“, cuenta destrozado este abuelo, quien se ha convertido en el guardián de los niños desde que decidió asistir a la escuela con su nieto para que este no sintiese más miedo de ir a clases. “Recuerda las amenazas con cuchillo, tiene pesadillas”, explica Luis.

Si los docentes son declarados culpables, podrían obtener una pena máxima por abuso sexual de 40 años.

BBC Mundo / Mundo

Lamentablemente, esta no es la primera vez que un delito de esta envergadura sucede en Ecuador. Tan solo entre el 2010 y el 2011, 41 niños fueron abusados en la Academia Aeronáutica Mayor Pedro Traversari, en Quito. De hecho, la situación es tan alarmante que el miércoles de la semana pasada se supo de un profesor que abusó de 84 niños, todos entre 12 y 14 años.

Es preciso alzar la voz para que esta situación no se vuelva a repetir. Ayuda a crear a conciencia y comparte esta noticia.