El despiadado padre de Adrian Jones, de 7 años, que lo mató de hambre, lo ató a tablas de cortar y alimentó con su cadáver a los cerdos, finalmente ha sido condenado a cadena perpetua.

Sin apenas reflejar emoción en su rostro, ha escuchado la sentencia de un mínimo de 25 años de prisión, en un tribunal de Kansas City.

Se declaró culpable en marzo de asesinato en primer grado tras la muerte de su hijo en 2015.

Su esposa Heather Jones, de 31 años, ya recibió la misma sentencia y está cumpliendo una condena en un calabozo en Topeka.

“Adrián era una pequeña bolsa de huesos cuando murió. Sus últimos meses fueron un infierno viviente. Estaba encerrado detrás de una puerta de madera contrachapada en una ducha, donde permaneció de pie durante horas en aguas estancadas hasta el cuello, esposado, atado, muerto de hambre y golpeado”.

Durante el juicio, su madrastra lo llamó “el niño”, en lugar de usar su nombre de pila. Su caso de abuso fue señalado por la Corte como el de peor clase.

E incluso en la muerte, hubo un detalle que se sumó a las condiciones indignas a la que fue sometido. En lugar de un entierro adecuado, usaron su cuerpo para alimentar cerdos que su padre había comprado específicamente con el propósito de deshacerse de su cuerpo torturado.

Ambos se declararon culpables. Pero a medida que Jones comienza su condena de cadena perpetua, las preguntas sobre cómo el sistema podría haber salvado la vida de a Adrián,  siguen sin respuesta.

Su abuela, Judy Conway, está pidiendo una investigación pública sobre cómo nadie ayudó al pequeño, ya que pasó casi un año de agonía inimaginable antes de que finalmente sucumbiera.

La historia de Adrian Jones ha conmocionado a Kansas y los estados vecinos desde que Heather Jones le dio la contraseña de su computadora a su arrendataria, porque quería que le enviara fotos de sus hijos mientras esperaba el juicio bajo custodia.

La casera, Jennifer Hoevers, no podía creer lo que veía cuando hizo clic en una imagen tras otra, sobre la crueldad que se apilaba sobre el niño.

“Había  un video de él temblando mientras estaba afuera, con grilletes de pies y manos vistiendo solo una camiseta y pantalones de pijama poco antes de las 6 en una helada tarde de enero”.

ADVERTENCIA: LAS SIGUIENTES IMÁGENES PUEDEN HERIR SENSIBILIDADES

“En el angustioso video, Adrian trata desesperadamente de beber de una taza que no puede levantar porque tiene las muñecas esposadas a la espalda”.

“Había fotos de Adrián atado fuertemente con tablas de cocina rígidas debajo de las vendas para que no pudiera inclinarse”.

“Había también un primer plano de sus labios, cubierto de llagas. Y fotos con los ojos vendados y atado a una mesa y otras de las heridas en las piernas, causadas por un Taser”.

Y había más, mucho más. Heather incluso había guardado anuncios en línea de camisas de fuerza y mantas para transportar cuerpos humanos.

“Nunca me dijo que encontraría fotos de Adrián. Estaba impresionada por lo que vi”, dijo Hoevers.

Las imágenes gráficas de Adrian desnudo en la ducha lo mostraban cada vez más delgado hasta que su pequeño cuerpo se transformó en esquelético. “Se parecía a las imágenes que ves de los supervivientes de un campo de concentración”, dijo Hoevers.

Ella llevó las imágenes a la policía. La horrible evidencia fue descubierta demasiado tarde para ser utilizada en el caso de Heather, pero no demasiado tarde para el de Michael.

Se puso en contacto con Judy Conway y le dio un DVD con todo lo que encontró en la computadora, advirtiéndole de lo gráfico que era. La primera vez que Conway lo vio,  vomitó.

Adrian Jones fue el quinto de seis hijos nacidos de la hija de Judy Conway, Dainna Pearce. Los tres más jóvenes, Madison, Adrian y Tiesa fueron engendrados por Michael Jones.

Según todos los informes, ella era una madre terrible. Su propia hija Keiona, conocida como Kiki, escribió una carta en línea a su hermano después de su asesinato. “A mamá le gustaba salir mucho; ella no necesariamente sabía cómo ser madre, pero no lo entendiste en ese momento porque eras muy joven “, escribió Kiki.

Dainna Pearce, madre de Adrian

Madison, de 12 años, y Tiesa, de 7, ahora están bajo cuidado de crianza, sometidas a una terapia intensa, dijo Conway.

El Departamento para Niños y Familias de Kansas (DCF) encontró una falta de supervisión así como la ausencia de los niños a la escuela, por parte de Pearce, en 2011. Entonces, Michael y Dainna se separaron, por una aventura que tuvo el asesino con Heather, y fue así como Michael obtuvo la custodia de sus tres hijos.

Adrian, con 6 años

Todo parecía estar bien. Conway y Kiki visitaron a Adrian en 2012 y lo vieron saludable y feliz. Esa fue la última vez que verían a Adrián.

En 2014, Michael Jones llamó a Conway para decirle que el niño estaba en un hospital psiquiátrico. Y le dijo que no podía ir a ver a su nieto y colgó abruptamente.

Conway luego vio un informe del hospital. Decía que Adrián era un niño animado y curioso. Pero cuando Michael y Heather lo visitaron se volvió callado y hosco.

Cuando Adrian dejó el hospital, fue a la casa que Jennifer Hoevers había alquilado a Michael y Heather Jones. “Parecían inquilinos normales”, dijo Hoevers sobre la primera vez que los conoció.

“La casa está tan aislada que nadie oiría a Adrian gritar”, dijo Hoevers. Ella visitó la casa una sola vez y le llamó la atención la cantidad de cámaras de vigilancia en la casa.

Heather parecía estar documentando el abuso y las heridas que causó como si estuviera orgullosa de ello.

Y luego, en algún momento, entre el 18 de septiembre y el 4 de octubre de 2015, Adrian murió. Durante dos semanas, los investigadores creen que la familia vivió con el cuerpo antes de que Michael Jones comprara seis cerdos alimentadores. Luego arrojó los restos del pequeño a los animales para borrar todas las pruebas de cómo habían torturado al niño hasta la muerte.

En la sentencia de Heather, la fiscal Sheryl Lidtke, dijo que nunca había visto un abuso así en 27 años en el trabajo.

“Este es el crimen más atroz que he llevado a juicio”, dijo.

Heather hace una foto del lugar donde mantuvieron confinado a Adrian

Pero la historia pudo haber sido peor a no ser que la pareja no hubiera perdido los estribos. Dos meses después de la muerte de Adrian, Heather llamó a la policía por una pelea con Michael, quien le había disparado mientras sostenía a su hija más pequeña.

Cuando llegó la policía, Heather se quebró y les dijo que buscaran huesos en el corral. Efectivamente, encontraron restos humanos que coincidían con el ADN de Adrian.

Michael y Heather Jones fueron arrestados y Heather no hacía más que culpar a su esposo.
“Me responsabilicé de los niños, sí, los amaba y cuidaba de ellos, ¡pero yo soy solo una persona y no había forma de controlar o alejarse de ese hombre cuando se transformaba”.

Daily Mail

“Estoy destrozada por la muerte de Adrian”, agregó.

Una historia que nos estremece el corazón. Afortunadamente, este depravado sin alma pagará su condena de por vida. Sin embargo, quedan muchos interrogantes por resolver.

¡Comparte esta impresionante y devastadora noticia! Todos debemos condenar el maltrato.