Un niño argentino de 3 años murió al caer desde una ventana, a más de ocho metros de altura, en un edificio del balneario de La Barra que su familia había alquilado para pasar las vacaciones de verano, cercano a la ciudad uruguaya de Punta del Este.

El hecho ocurrió en el edificio “La Belie Creole”, en el departamento de la segunda planta del inmueble.

El trágico accidente ocurrió al mediodía del 2 de enero cuando el niño se asomó por una ventana que estaba abierta y cayó desde ocho metros de altura, a pesar de que la ventana tenía una protección, un mosquitero, aunque las pericias comprobaron que estaba mal cerrada.

Este es el complejo donde está el departamento que habían alquilado para pasar las vacaciones.

Según pudo conocerse después, el niño trepó a un sillón dispuesto debajo de una ventana de uno de los dormitorios, empujó el mosquitero de doble hoja que no habría quedado bien asegurado y cayó desde la tercera ventana de la casa al traspasarla y terminó en el piso del estacionamiento que se encuentra en la parte de atrás de la casa.

Aunque fue trasladado rápidamente al Hospital Cantegril, murió en el camino. Su madre no pudo acompañarlo, ya que se desmayó como consecuencia del shock que sufrió al ver caer al niño.

En el momento de la tragedia en la casa estaba la madre del chico junto a su bebé de pocos meses, y el padre del menor llegó a la vivienda luego del accidente. Los cuatro había viajado a Uruguay para iniciar las vacaciones después de las fiestas junto a otros familiares y amigos.

La caída fue tan fuerte que terminó con la vida del niño casi en el acto. El portero del complejo fue testigo de la tragedia, pues se encontraba limpiando la zona de cocheras cuando el chico cayó, pero aunque corrió para atajarlo, no llegó a tiempo.

El niño cayó desde la ventana más alta.

Su cuerpo terminó contra el duro piso de las cocheras.

En el lugar actuó la policía científica de Maldonado, localidad cercana a Punta del Este.

“Son un grupo que había venido de vacaciones desde Ramos Mejía y habían alquilado una casa en Manantiales donde estaban con sus dos hijos, una abuela de los chicos y algunos amigos”, explicó a los medios el cónsul argentino en Uruguay.

El apartamento tiene protección en los balcones del frente y el contrafrente, y las ventanas tienen doble hoja con mosquiteros, por lo que nunca pensaron que podría ser peligroso. Además la familia alquilaba el mismo apartamento del tercer piso todas las temporadas, por lo que la vivienda estaba preparada en los balcones con protección para niños.

La familia había llegado hacía algunos días al balneario, dispuestos a pasar las vacaciones junto a otros familiares y vecinos de Ramos Mejía, Buenos Aires, desde donde son oriundos.

Si bien aún se investiga la muerte del pequeño niño, las causas han sido establecidas. Sólo resta que su familia encuentre, algún día, consuelo.

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