Katie Stubblefield tenía tan sólo 18 años cuando trató de quitarse la vida. La presión por los estudios en un afán de ser la mejor de su clase, varios problemas de salud, y una fuerte decepción amorosa después de que su novio le dijera que la dejaba por otra, fueron los detonantes para que esta chica de un bello rostro decidiera sucidarse.

Su hermano relató que la encontró en el baño de su domicilio “sin rostro” después de que ella se hubiera disparado con una escopeta directamente sobre su cara. Aunque su objetivo era no vivir más, el destino le tenía guardada una segunda oportunidad.

Tras terminar con su rostro totalmente desfigurado, tuvo que someterse a varias operaciones para tener un mínimo de calidad de vida. Le hicieron una traqueotomía, estabilizaron la mandíbula y los pómulos, cerraron los párpados para que sus córneas pudieran sanar y arreglaron una membrana cerebral rota; también abrieron su cráneo para detener el sangramiento.

Sin embargo sus heridas se abrían otra vez porque eran demasiado graves. La única solución en su vida era un trasplante de rostro, pero en ese momento no era candidata para ello por lo joven que era. Pero tras los varios procedimientos para que pudiera al menos respirar y comunicarse, 3 años después, finalmente Katie pudo ser sometida a una compleja intervención de más de 30 horas en la que recibió un trasplante total de cara.

La revista National Geographic, tras conocer su impactante historia la eligió como portada en la edición del mes de septiembre.

Muy lejos de sus planes iniciales, Katie aprendió a darse cuenta que la vida le daba una nueva oportunidad y se ha mostrado agradecida de haber sobrevivido.

Ahora, gracias a un sensacional equipo de médicos de la clínica de Cleveland, en Ohio, se ha convertido a sus 21 años, en la mujer más joven de Estados Unidos en recibir un trasplante de rostro.

El complicado proceso quirúrgico le devolvería las funciones básicas como comer y masticar, hablar y ver mejor, por lo que enseguida sus padres se pusieron en búsqueda del donante ideal.

En mayo de 2017, apareció el ángel que le daría un nuevo rostro: Adrea Schneider, una joven que había muerto por sobredosis. Era deseo de Adrea que sus órganos fueran donados, y así fue: su corazón, hígado, pulmones, riñones y córneas fueron destinados a pacientes que los necesitaban para vivir; su útero se utilizó para investigación médica sobre infertilidad; y su rostro para Katie.

Adrea Schneider, la donante de rostro para Katie

Katie recibió de su donante de cara la frente, los párpados superiores e inferiores, la nariz, la boca, los labios, las mejillas, así como el maxilar superior, los dientes y los músculos faciales. Y aunque hasta ahora la operación ha sido todo un éxito, durante toda su vida tendrá que tomar medicamentos que le ayuden a su sistema inmune a no atacar a los tejidos extraños.

El primer trasplante de rostro en la historia se hizo en 2005 y desde entonces ha habido unos 40 casos.

Katie ahora se siente renovada, sin poder creer que la pesadilla de no poder comer, o que casi no pueda hablar haya terminado.

Es una mujer luchadora, y gracias al apoyo de su familia y con su nueva cara, quiere ir a la universidad y que su ejemplo se convierta en fuente de inspiración, especialmente para aquellos que piensan que el suicidio es la única salida a sus problemas.

National Geographic

La mayoría de los gastos de la operación de Katie fueron costeados por el Departamento de Defensa que ha visto en ella, en su edad, un caso emblemático y de estudio que pueda traer importantes avances para tratar a soldados heridos de guerra.

🔜A los 21 años, Katie Stubblefield se convirtió en la #estadounidense más joven en recibir un transplante de rostro.Les invitamos a ver el siguiente explainer.📺

Publicada por Udla Channel en Miércoles, 15 de agosto de 2018

Es una historia impactante, que puede servir de inspiración para muchos. Esperamos que Katie encuentre por completo el sentido a sus días y que muchos aprendamos a valorar cada segundo de nuestras vidas. Compártelo con tus amigos.