A pesar de encontrarnos en pleno siglo XXI, aún seguimos luchando para promover la igualdad de género. Si bien hoy las mujeres ya pueden adquirir puestos importantes en el mercado laboral y han incursionado en muchos ámbitos en los que eran discriminadas, aún hay mucho por hacer.

Actividades tan sencillas como jugar un deporte de contacto o disfrutar de ellos, pueden llegar a ser sumamente sexistas y la siguiente historia nos lo demuestra.

En un partido de la liga profesional de hockey sobre hielo de Estados Unidos, una pequeña llamada Keelan Moxley, observaba cómo los Washington Capitals se preparaban para enfrentar a los Columbus Blue Jackets.

Ella estaba ilusionada por ver en primera fila a su jugador favorito, Brett Connolly. Lo que ella no sabía era que él también la estaba observando.

El jugador dejó de calentar por unos segundos para hacerle un regalo a Keelan por el apoyo que le daba. Tomó del suelo un disco de hockey y golpeó con él un cristal demostrando que tenía su atención.

Lanzó el objeto por encima de la barrera y fue atrapado por un hombre del público, lamentablemente este se lo entregó a un chico en lugar de a Keelan.

La niña se puso muy triste y Connolly para remediarlo buscó nuevamente otro disco de hockey para dárselo, pero el mismo hombre del público tomó el disco y se lo dio a otro niño.

La pequeña fanática de Connolly se quedó con las manos vacías. El hombre del público pudo haber hecho esto solo porque pensó que a una pequeña niña no le importaría un disco de hockey.

Por suerte, el jugador no se rindió y repitió el proceso una tercera vez. En esta ocasión le hizo entender al hombre antes de lanzar el disco a quién debía darle el regalo y en efecto él entendió. La pequeña fanática se mostró muy feliz por el regalo de su jugador favorito.

Lo ocurrido nos hacer pensar que de cierta forma el hombre creía que los chicos merecían tener los discos de hockey por encima de Keelan.

Aunque desde un inicio el jugador solo tuvo la intención de regalar un disco de hockey para la niña, terminó regalando tres por el claro machismo de algunos fanáticos de este deporte.

Es lamentable tener que admitir que desde una corta edad las mujeres pueden ser discriminadas. Y este comportamiento no se limita a la sociedad estadounidense, ya que en todo el mundo niñas y mujeres sufren situaciones similares pero en contextos diferentes.

A continuación puedes ver los tres intentos de Connolly de hacer feliz a una pequeña fanática. ¡Las niñas también disfrutan de los deportes!

Por suerte, Connolly ha demostrado que tanto los niños como las niñas, pueden ser fanáticos del deporte. La sonrisa de una pequeña nos hacer ver que vale la pena seguir insistiendo en romper las barreras.

No te vayas sin compartir la emotiva reacción de la niña en tus redes.