El caso de “La Manada” sigue dando de qué hablar, la polémica se extendió en las redes sociales después de que saliera a la luz el caso de otra violación múltiple en Pozoblanco, Córdoba, de la que fueron acusados tres de sus miembros.

El instructor de Pamplona comprobó que los acusados presuntamente violaron a una joven y pudieron usar sustancias “para provocar su inconsciencia”.

Tres miembros de la banda fueron citados por la Juez de Primera Instancia e Instrucción 1 de Pozoblanco, Córdoba, al ser imputados por abusar sexualmente de una joven de 21 años en un auto tras asistir a una feria de Torrecampo, un municipio cordobés, en 2016.

Los acusados se valieron de su derecho de no dar declaraciones sobre lo ocurrido en el vehículo donde grabaron el video y acerca de los presuntos mensajes de WhatsApp, donde enviaron la grabación que muestra la presunta violación.

Por órdenes del instructor de Pamplona, quien investiga la violación grupal por la que son acusados comprobó indicios de que tres miembros de “La Manada” abusaron de una joven de 21 años en Córdoba las actuaciones fueron remitidas a un juzgado de esa localidad.

A los tres hombres se les acusa de violar a la joven, de grabar dos videos del acto sexual y de difundir uno a través de la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp.

El miembro de “La Manada” apodado como “El Prenda” grabó con el teléfono móvil de Antonio Manuel Guerrero los tocamientos que le hicieron a la joven en el auto, y compartió uno de los videos en un grupo de la aplicación de mensajería instantánea, se refirieron a ella como “La Bella Durmiente”.

Antonio Manuel Guerrero, de 28 años, es guardia civil, ha generado indignación en las redes sociales su inapropiada conducta y algunos usuarios lo describen como “guardia civil de día y abusador sexual de noche”.

Además de participar en julio de 2016 en la violación de la joven de 18 años en los Sanfermines, por lo que permanece en la cárcel con su grupo de amigos, también se vio involucrado en la violación de una joven de 21 años durante la madrugada del 30 de abril al 1 de mayo.

En Pozoblanco, el guardia civil estaba culminando su año de prácticas dentro del cuerpo tras cursar por la academia del Instituto Armado en Baeza, Jaén.
Trabajaba en labores de vigilancia en las calles, atendiendo a víctimas de robos o de violencia de género, tenía tan buen desempeño que emitirían un informe sobre su buena conducta.

Él convenció a sus amigos José Ángel Prenda Martínez, Jesús Escudero Domínguez y a Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena, los tres habían sido acusados por riña tumultuaria, conducción temeraria, y desorden público.

“Existen serios indicios de que podrían haberse usado sustancias destinadas para provocar la inconsciencia de la víctima”, aseguró el juez.

De acuerdo al informe, uno de los acusados, Alfonso Jesús Cabezuelo, le ofreció a la demandante acompañarla a su vehículo, al entrar en el asiento del copiloto entró en estado de inconsciencia.

Posteriormente, abordaron el auto José Ángel Prenda, Jesús Escudero y Antonio Manuel Guerrero quien conducía mientras todos le tocaban los pechos.

Alfonso le daba besos en la boca mientras se reía y después la trasladaron a Pozoblanco, donde ella despertó completamente desnuda en el asiento trasero del vehículo con el mono y las medias rotas.

Ella se vistió y se colocó en el asiento delantero, donde presuntamente Alfonso Jesús la instó a hacerle una felación, y ante la oposición de ella, él la agredió físicamente golpeándola en la cara y en el brazo. Después de agredirla, la empujó del auto.

La joven aturdida, llamó a cuatro amigos, uno era policía, pero no le contestó y llegó a su casa desconsolada.

Al día siguiente la joven se despertó y notó que tenía varios moretones en la parte posterior de los muslos, le dolían mucho y se fotografió las lesiones con su teléfono móvil.
Un amigo la motivó a denunciar, aunque otros cuestionaban su versión de los hechos.

Finalmente, ella no presentó denuncia pero los Agentes de la Policía Foral de Navarra y la Guardia Civil investigaron la violación de los Sanfermines encontraron en los teléfonos móviles de los implicados.

Así que acudieron a la localidad donde vive la joven en Córdoba y ella denunció los hechos relatando su experiencia, entregó el vestido y las medias rotas que tenía puestas esa noche.
Les mostró además, las fotos de las lesiones que había sufrido y acotó que no recordaba si al llegar a su casa tenía restos de semen o fluido corporal.

El Espanol

Los mensajes que intercambiaron los agresores en los grupos de WhatsApp eran estremecedores, se referían a la joven con desprecio, la compararon con Marta del Castillo, la joven desaparecida, y preguntaron si habían tirado su cuerpo al río. Además, admiraban la agilidad del guardia civil para conducir el auto mientras tocaba los pechos de la chica.

Seguro que ellos no imaginaban que este escándalo saldría a la luz, comparte la noticia en tus redes.