Desde el pasado 15 de noviembre, los familiares de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan viven días de dolor e incertidumbre.

Lamentablemente se agotaron las esperanzas de volver a abrazar a sus seres queridos tras los fallidos operativos de búsqueda donde participaron varios países para tratar de localizar a la embarcación y rescatar a los tripulantes.

A pesar de la tristeza, ellos añoran que den con el paradero de la embarcación para saber qué pasó y darle el último adiós a sus familiares que debieron llegar a casa los primeros días de diciembre y jamás volvieron.

Han transcurrido 41 días desde que el ARA San Juan emitió su último contacto con la Base Naval Mar del Plata y los ojos del mundo se posaron sobre este trágico caso que nos ha conmovido a todos.

Los medios de comunicación cedían sus espacios para informar los avances de la búsqueda del submarino, pero conforme pasaron los días la cobertura disminuyó. Pero para los familiares de los tripulantes la agonía no terminaba, no dejaban de ser importantes las interrogantes que envolvían el siniestro que acabó con la vida de 44 personas.

En Navidad, muchas sillas se quedaron vacías en Nochebuena, cuatro familiares de tripulantes del ARA San Juan relataron su testimonio ofreciendo una entrevista.

Una Navidad para dos

Germán Suárez, sonarista del ARA San Juan tuvo guardia durante la Navidad pasada, así que Itatí Leguizamón, su esposa, asistió a la Base para acompañarlo, con ansías de compartir con él ese día.

Se conocieron en Mar del Plata, a los meses decidieron casarse y vivir juntos, ahora Itatí extraña a su compañero de vida en cada espacio de su hogar.

“Yo duermo de mi lado de la cama, como si él estuviera porque ese es su lugar”.

Confesó que mantenía una esperanza, pero aceptó que lo más probable es que su esposo no regrese.

El año pasado cenaron solos en su casa estrenando un mantel que les regalaron cuando se casaron, y al día siguiente fueron a la Base Naval, se tomaron fotos con el submarino y ella lo acompañó durante su guardia. Describió el interior del ARA San Juan: “Tienen una especie de recepción, un televisor, como una casa, es re chico el lugar, yo me golpeaba la cabeza”, relató Itatí.

Itatí compartió fotos en su perfil de Facebook de los mejores momentos de aquel 25 de diciembre y nombró el álbum “Una Navidad para dos”.

La primera Navidad sin viajar con Lucía y Martina

Fernando, el jefe de operaciones del ARA San Juan, acostumbraba a viajar en Navidad a Punta Alta, cerca de la Base Puerto Belgrano. Pero esta fue la primera vez que no viajó en esa época con Lucía, su esposa, y su hija Martina, de tres años, a visitar a sus padres Jorge y María Rosa.

Jorge, el padre de Fernando, relató: “No tenemos noticias, pero ya armamos el arbolito y los estamos esperando”.

Hace días, cuando se desarrollaba el mayor despliegue en la búsqueda de la embarcación, la familia de Jorge se mantuvo cerca de la Base Naval esperando buenas noticias.

En la imagen está Fernando junto a sus padres, Rosa y Jorge.

Antes de regresar a su casa en Punta Alta, los padres de Jorge grabaron un mensaje para él “Nosotros vamos a estar acá, no se me ocurre pensar nada malo. Tengo fe y esta Navidad si no es con su presencia vamos a hacer de cuenta que está navegando, que va a llegar pronto”.

Nunca había pasado una Navidad lejos de su hermano

Hernán, jefe de máquinas del ARA San Juan es oriundo de General Alvear, al sur de Mendoza. Su hermano Claudio Rodríguez declaró en la entrevista que desde que nació nunca habían estado separados en la época de Navidad.

“Si no era Navidad, era Año Nuevo, pero una de las dos siempre las pasábamos juntos.

Somos muy unidos, siempre estábamos juntos, nos reíamos mucho. Yo toco la guitarra y él se había comprado un bombo, armábamos una peña ahí nomás”.

Ahora Claudio está viajando a Mar del Plata en Buenos Aires, para investigar todo lo que puede acerca de los submarinos para que lo que le ocurrió al ARA San Juan no le suceda a otra embarcación de la Armada.

“La Navidad es muy difícil, día a día cuesta asimilar lo que pasó, asimilar que no lo verás más, que no sabemos qué pasó. Pero somos gente de fe, tenemos que seguir adelante por él, para descubrir su historia y lo que más me urge hoy es que se investigue, que esto no le pase a ningún otro barco”.

Un regalo que nunca llegó

Alejandro, teniente de corbeta y tripulante del ARA San Juan, le compraría a su madre un perfume en Ushuaia para regalárselo en Navidad, pero no ha regresado.

Luis Tagliapietra, su padre, dice que dejó de creer en la Navidad por circunstancias personales, pero asegura que considera que la época es una buena excusa para cenar y festejar en familia.

“En mi casa siempre se celebró, yo me separé de la madre de Alejandro hace años, pero la Navidad la pasamos juntos en familia. Mi hijo mayor la pasaría con nosotros.

Él le iba a comprar un perfume a su madre para regalárselo en Navidad y estamos esperando que lo traiga”.

Se niega a perder la esperanza, aunque la tristeza que lo embarga no le permite celebrar.

“No hay absolutamente nada que festejar, estamos en un momento de profundo dolor, de lucha, pero no hay que dejar de estar unidos”, relató mientras toca el anillo que lleva puesto desde hace tres semanas en su mano izquierda, es el que le dieron a su hijo cuando egresó como suboficial en la Armada, espera devolvérselo pronto.

Infobae

Son historias desgarradoras que nos estremecen el corazón, y que nos invitan a reflexionar sobre el valor de la presencia de nuestros seres queridos, así como los pequeños regalos de la vida que pasamos por alto y que no tienen precio.

Estas 44 familias están enfrentando una prueba muy dura y esperan respuestas a tantas incertidumbres desde que el destino les jugó una mala pasada que se convirtió en una tragedia que conmovió al mundo entero.

Compartamos un mensaje de solidaridad con todos los que tendrán una silla vacía, un abrazo menos en esta época tan especial.