Nikolas Cruz era un joven inmaduro, peculiar y deprimido, cuando James y Kimberly Snead lo acogieron en su domicilio de Parkland.

El día en que accedieron a recibirlo en casa queda borroso en su memoria, como confuso el modo en que llegó a convertirse en un asesino.

“Tuvimos a este monstruo viviendo bajo nuestro techo y no lo sabíamos”, dijo Kimberly. “No vimos este lado de él”.

Cruz llegó a la vida de la familia porque uno de sus 3 hijos les pidió en torno a la festividad de Acción de Gracias si podían dar posada a su amigo Nikolas.

Al parecer, el joven estaba atravesando una delicada condición familiar y su amigo no podía dejarlo de ayudar: su madre adoptiva había fallecido de una neumonía a inicios de noviembre, dejándolo huérfano. Por lo que el matrimonio aceptó alojarlo en su casa.

“Y NIKOLAS parecía estar cada vez más a gusto y se lE veía feliz”, confesó James.

Pero tan solo 3 meses después, la verdadera personalidad de Cruz saldría a flote, provocando una de las mayores masacres en la historia de Florida cobrando la vida de 17 personas en el Marjory Stoneman Douglas High School en Parkland, con un rifle AR-15 en su poder.

Este es el “monstruo” de 19 años, que los Snead tuvieron bajo su techo y que se ha declarado culpable de la matanza del 14 de febrero.

“Todo lo que todos parecen saber, no lo sabíamos”, dijo James Snead. “Es tan simple como eso.”

Cruz estaba a punto de heredar 800.000 dólares de su padres cuando cumpliera 22 años, según lo reveló la pareja. Pero mientras vivía en casa de los Snead, se le había dado claras normas, especialmente las relacionadas con el uso de armas de fuego, dado que sabían de su afición a las mismas.

De modo que cuando fue recibido en su domicilio, sencillamente fue obligado a guardar todo su “arsenal” bajo llave.

En principio, James era el único que poseía la llave y si Nikolas quería sacar un arma, debía pedir permiso expreso. Permiso que durante su estadía obtuvo una vez, y una segunda vez se lo denegaron. Pero el día de la matanza sacó su rifle por su propia cuenta, reveló Kimberly.

Para la pareja es totalmente desconcertante que un perfil tan peligroso haya emergido del supuesto joven inocente con el que convivían. “Era muy inocente. No era tonto, sencillamente inocente”, explica James, refiriéndose de él en el pasado.

“No sabía hacer nada, al punto que tuvimos que enseñarle a usar un microondas”

La noche anterior a la tragedia fue como cualquier otra. “Cenó un sándwich de carne y queso con una galleta de chocolate dentro. Se fue a la cama a las ocho de la noche, como de costumbre”.

A la mañana siguiente nos dijo que no iría a clases: “Es el día de San Valentín, y yo no voy al colegio el día de San Valentín”.

Kimberly lo vio por última vez a las 10 de la mañana, antes de salir.

Por su parte, Cruz tras haber animado a su amigo a no ir al colegio, le envió varios mensajes al teléfono preguntándole en qué clase se encontraba.

Después le dijo: Tengo “algo importante” que contarte. Pero enseguida se arrepintió: “Nada, hombre”.

Pero un par de horas más tarde sucedía la masacre y el hijo llamó a casa aterrorizado. Después de hablar con su padre, este le dijo que fuera a un Walmart cercano para recogerlo allí. Y en su camino, inmediatamente ya recibió una llamada del Comandante de las Fuerzas Especiales, pidiendo información sobre el paradero de Cruz.

Una vez que la policía detuvo a Cruz en las afueras de la zona del atentado, se presentaron de inmediato en casa de los Sead, mientras la mujer dormía, ya que tenía su turno como enfermera esa noche. Se despertó completamente aterrorizada con los gritos de los oficiales: “¡Las manos en alto!”.

Tuvieron que comparecer en la oficina del sheriff de Broward. En ese momento, tuvieron la oportunidad de cruzarse con Cruz, venía esposado para ser llevado a otra ubicación.

Fue imposible que Kimberly no se abalanzara y corriera contra Cruz, pero su marido logró detenerla mientras le gritaba al joven:

“¿De verdad, Nik? ¿De verdad?”

A lo que el muchacho respondió: “Lo siento”.

South Florida Sun Sentinel

Esperamos que este incidente sea un llamado de atención sobre la normativa en relación al manejo de armas de fuego en Estados Unidos, que ha cobrado tantas vidas, sucesos de terror que pareciera no tocar la fibra de nadie. ¿Hasta cuándo?

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