Es muy importante ser precavidos cuando se trata de automedicaciones para combatir enfermedades como los resfriados y afecciones del sistema respiratorio, a veces creemos que los remedios naturales o las típicas “recomendaciones de la abuela” son inofensivas para nuestro organismo, pero en algunos casos pueden tener consecuencias fatales.

Tal como le sucedió a Leila Landim, una bebé de once meses que accidentalmente ingirió el producto de hierbas que su madre le había esparcido en el pecho para mejorar su respiración.

La pequeña comenzó a sufrir convulsiones, sus labios se pusieron morados y tenía mucha tos y dificultad para respirar, durante una semana estuvo luchando por su vida en el centro de salud Alder Hey Children’s Hospital donde finalmente falleció.

Su madre, Jessica, de 23 años, de Liverpool, ha querido compartir su historia en los medios de comunicación para advertir a otros padres.

Ella le aplicó a su hija un aceite elaborado con hierbas medicinales, recomendado para mejorar la congestión nasal.

Presumen que la pequeña pudo tomar el aceite de la mesa de noche y lo probó por descuido, cuando sus padres notaron los síntomas que presentaba la trasladaron al hospital. De inmediato los médicos procedieron a conectar a la pequeña a una máquina de respiración asistida.

“Tenía convulsiones, sus labios se pusieron azules y se inflamaron”, relató la madre.
Jessica comentó que su pequeña hija comenzó a toser de manera desesperada.

“La niña tosía mucho, pensé que se estaba ahogando, su respiración era muy lenta. Había mucha grasa en su ropa, estaba segregando espuma por la boca y me miraba, estaba temblando, es indescriptible lo que sentí”, relató Jessica.

Leila permaneció una semana en cuidados intensivos tras consumir el aceite de alcanfor, una sustancia doméstica que se utiliza comúnmente en la elaboración de este tipo de productos para aplicar en el pecho.

Jessica compartió una imagen desgarradora en su perfil de Facebook que ha causado conmoción, miles de personas le han expresado mensajes de apoyo en un momento tan difícil, y le agradecen la valentía de compartir su trágica experiencia.

En medio del dolor, ella quiere alertar a todos los padres para que sepan prevenir un accidente como el que le arrebató la vida a su hija.

Los médicos le dijeron que la pequeña podría no haber sobrevivido ni siquiera cuatro horas en caso de no conectarla al respirador artificial.

Mirror

Jessica es estudiante de derecho en la Universidad de Bangor, instó a los expertos que conozcan a profundidad los efectos de la ingestión de tales aceites a que se pusieran en contacto con ella.

Advirtió a los padres, “Estos son artículos que todos solemos tener en el hogar, no creo que la gente sepa el peligro que representan. Leila era una bebé normal y saludable, ella era brillante, dulce, literalmente su sonrisa iluminaba la habitación”.

Su testimonio es estremecedor, vale la pena compartirlo para alertar a todos los padres. Esperamos que Jessica pueda salir adelante después de enfrentarse a un dolor tan profundo.