En muchas culturas dicen que lo único seguro en la vida de una persona es la muerte, y tiene sentido porque, inevitablemente, sea cual sea la forma en la que encamines tu vida, al final todos tendremos el mismo desenlace.

Aunque para personalidades más conocidas, la muerte tiene mayor repercusión que la de cualquier otro. La prensa y los tabloides se interesan en sus actos fúnebres y también en todos los detalles que ocasionaron el fallecimiento; sin embargo, algunos se mantienen en secreto o son realmente un misterio, aunque pasen los años.

La muerte del popular actor David Carradine, hasta ahora permanecía en secreto, conocido principalmente en la serie de televisión Kung Fu, y también en el rol del villano en la icónica saga de Kill Bill, del director Quentin Tarantino.

El actor murió en una habitación del hotel Park Nai Lert, en la capital tailandesa, Bangkok. Al encontrar al cuerpo con más de 12 horas sin vida, la policía del país asiático la calificó como un suicidio.

“El actor murió de una repentina falta de oxígeno y su cuerpo no mostraba signos de accidente cerebrovascular”, explicaba en uno de los informes de la autopsia al cadáver de Carradine.

Sin embargo, el Instituto Central de Medicina Forense determinó que la muerte del actor hollywoodense no fue de manera intencional, sino que la asfixia que le ocasionó la muerte era parte de una práctica de estimulación sexual.

La escena de la habitación de Carradine esclarecía los detalles del hecho. Al momento de su muerte, el actor usaba una peluca y un liguero; además, en el lugar había decenas de fotos eróticas y lencería roja.

Todo indica que el actor de 72 años murió mientras se masturbaba, pero el actor incrementaba su placer mediante la hipoxifilia, que es la satisfacción sexual mediante la privación o disminución de la respiración durante alguna práctica sexual.

Cuando Carradine fue hallado, tenía una soga que rodeaba su cuello y otra en sus genitales, ambas cuerdas estaban amarradas al armario, lo que confirmaba que el fallecimiento del actor se debió a un accidente durante asfixia autoerótica.

Revista Vanity Fair / De10

Ahora, el cuerpo de David Carradine reposa eternamente en un cementerio de su ciudad natal, Hollywood. El funeral fue bastante privado, solo asistieron sus familiares y sus amigos más cercanos de la industria del cine.

La muerte repentina de cualquier persona causa conmoción, y la muerte de Carradine no fue la excepción sumado a la peculiar y excéntrica forma de perder la vida.

Un trágico desenlace que posiblemente se pudo haber evitado, comparte esta noticia.