Pushotam Kumar, solo tenía 7 años, su madre Puja Devi de 25 años, estaba preparando la cena mientras él jugaba fuera de su casa, parecía una noche tranquila, como cualquier otra.

Puja Devi se aseguraba que el niño no se alejara demasiado de su pequeña casa que no es más que una habitación donde solo hay espacio para una cama individual, una cocina de gas y estantes con todas sus pertenencias.

Puja Devi le gritaba comprobando que estaba bien y él le contestaba: “Estoy aquí mamá” pero de pronto se fue, ella siguió llamándolo pero ya no contestaba. Salió para buscarlo pero no pudo verlo, entonces fueron los vecinos quienes le dijeron que lo habían visto irse con un hombre.

Ella llamó a su esposo Rakesh Kumar, de 27 años, quien trabaja como obrero y gana en promedio 77 dólares al mes, juntos fueron a la policía para denunciar la desaparición de Pushotam pero ahí no hicieron nada y solo les dijeron: “Tienen a su hijo para que se hagan responsables, encuéntrenlo ustedes”.

La pareja hizo una búsqueda por su cuenta, por las calles, pero no obtuvieron ningún resultado. “Esa noche creo que supe que había perdido a mi hijo, mi madre me decía que él estaría bien, pero en el fondo yo sabía que no. Esa misma noche soñé que estaba rogando a su padre que lo ayudaradijo Puja Devi.

Al día siguiente Puja y Rakesh, regresaron a la estación de policía de Okhla y solo hasta entonces los oficiales comenzaron a buscar. El 4 de abril, la policía encontró a Sandeep Singh en la casa de un familiar en Noida.

Singh es conocido por ser un alcohólico y drogadicto de 21 años que además vivía al otro lado del camino de la casa del pequeño Purshotam, en el barrio pobre de Harkesh Nagar. En cuanto fue detenido por la policía confesó haber secuestrado al niño y guió a la policía hasta donde había dejado el cuerpo.

Dijo que atrajo al niño con un chocolate, luego lo llevó no muy lejos de su casa, junto a un vertedero, ahí intentó sodomizarlo, pero cuando el pequeño trató de gritar, lo estranguló. No contentó con eso, los policías se encontraron con que los ojos del niño también habían sido arrancados y la lengua cortada.

El 5 de abril la policía llamó a la familia para avisarles que habían encontrado a su hijo en el vertedero que estaba cerca de su casa, lo que no les dijeron era si se encontraba vivo o muerto, para cuando llegaron ahí la policía intentó escoltarlos rápidamente lejos de la escena del crimen pero ya habían visto lo suficiente; su hijo estaba prácticamente irreconocible.

“Tenía marcas de golpes en todo el cuerpo, su cara ni siquiera era reconocible pero pudimos ver lo suficiente para saber que era nuestro Purshotam. Aunque su cuerpo había sido mutilado. Fue terrible”

El cuerpo fue tomado para una autopsia y esa noche la familia lo incineró en un entierro hindú tradicional.

Su hermana sigue preguntando por su hermano, le digo que ha muerto pero ella se niega a aceptarlo y me dice que lo busque”. “Yo no he vuelto al trabajo todavía, sigo repasando ese día y me pregunto si pude haber hecho algo diferente

Singh, ha sido acusado de asesinato, secuestro, agresión sexual agravada y crímenes sexuales contra niños.

Pero eso no le da tranquilidad ni a Puja ni a mucha de las familias que viven con constante miedo a que sus hijos sufran alguna agresión sexual, secuestro o asesinato, pues cada vez son más los casos que se acumulan en la India.

 

“Nuestros sueños han sido destrozados. ¿Cuándo se romperá en pedazos la próxima familia?”

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Es preocupante que esto siga sucediendo en muchos lugares del mundo, los niños están indefensos y las familias no siempre están bien informadas de cómo actuar ante ese tipo de situaciones.

El mundo no puede ser indiferente ante esta horrible realidad, ningún niño merece tanto sufrimiento, es hora de alzar la voz contra la violencia.