Aunque parezca difícil de creer, los casos de crueldad hacia los animales cada vez son realizados de una manera más inhumana y corrompida. Este inexplicable comportamiento arremetido contra estas inocentes criaturas, simplemente no cuenta con un argumento válido para justificar acciones tan despreciables.

Emma Miles, una mujer de 28 años de edad de Dursley, Inglaterra, ha dejado claro que no es una amante apasionada de los animales, desde el momento en que decidió mudarse de su casa y dejar a su perro encerrado con llave en la cocina, sin agua ni comida para sustentarse. No supo reconocer que su compromiso de cuidarlo y velar por él era para siempre y sin condiciones.

Yolo, un perro de raza Staffordshire Bull Terrier, fue desafortunadamente encontrado sin vida por algunos trabajadores de limpieza del concejo. Pasó días tratando de liberarse de su encierro, y fue tanto el desespero del animal que incluso trató de comer su propia piel y heces.

Según inspectores, este ha sido “el peor caso de crueldad animal”, jamás visto, razones por las cuales, muestran la gravedad de este atroz suceso.

Después de realizarle la autopsia al animal, se comprobó la presencia de pieles y heces del canino en su estómago, así también como diferentes heridas a causa de una llaga por presión, evidentes signos de que Yolo se encontraba inmovilizado antes de morir.

En igual forma, se halló una especie de lodo en el piso, el cual se debía a la descomposición de varios días de sus órganos internos. “YOLO sufrió mucho en el lento, cruel e innecesario proceso de inanición”, fueron los comentarios hechos por parte de la veterinaria que atendió al animal.

Por su parte, Alex Myrie, oficial de bienestar animal, dijo: “En mis dieciséis años en este puesto, este es el peor caso de crueldad hacia los animales que he tenido que enfrentar. Los últimos días y semanas de la vida de Yolo deben haber sido materia de pesadillas”.

Emma Miles fue declarada culpable de causarle un sufrimiento innecesario a Yolo que lo condujo a la muerte. Fue sentenciada a 18 semanas de cárcel, y libertad condicional por 12 meses.

Asimismo, se le prohibió la posesión de animales durante 10 años, también se le ordenó pagar una multa de 1.000 euros para los costos del ayuntamiento, un recargo de 115 euros para las víctimas afectadas y deberá cumplir 180 horas de trabajo no retribuidas en la comunidad dentro de los 12 meses.

Stroud District Council / SWNS

En cierto modo, es cruel e irónico que el nombre del canino haya sido Yolo, cuyo significado es “You Only Live Once” (solamente vives una vez, en español), cuando su dueña no mostró interés alguno en su bienestar y simplemente lo dejó morir de una manera desalmada, pero como siempre sucede, tarde o temprano la justicia llega.

A las mascotas debemos brindarles todo nuestro afecto, son nuestra responsabilidad y no merecen sufrir ninguna agresión. ¡Comparte esta noticia con tus amigos y alcemos nuestra voz contra el maltrato animal!