Miguel y Cecilia Franco vivían en una casa hogar de Florida encargada de atender a personas mayores, fueron unos de los que fallecieron después del huracán Irma que azotó la ciudad.

Pero sus familiares, ahora demandan al centro de rehabilitación Center de Hollywood Hills que a pesar de está ubicado al lado de un centro hospitalario no pudieron evitar la trágica muerte de ocho de los residentes el pasado 13 de septiembre.

Durante la madrugada de ese día, murieron tres personas dentro de la institución y otros cinco murieron en centros hospitalarios.

El paso del huracán Irma el día 10 de septiembre ocasionó una falla eléctrica que dañó el transformador del aire acondicionado y las altas temperaturas afectaron la salud de muchos ancianos.

Según el reporte más reciente de la policía de Broward, la lista de muertes que están investigando asciende a 14 personas, incluidas la de Miguel Antonio Franco, de 93 años que murió el 13 de septiembre, y la de su esposa Cecilia Franco que falleció el 9 de octubre.

La nieta de la pareja, Erika Navarro, asegura que no tiene palabras para expresar el dolor que siente: “Solo puedo decir que se preparen los responsables porque llegaremos hasta el final. Quiero verlos en la cárcel. Mis abuelos fueron asesinados en el lugar donde los llevamos para que cuidaran sus vidas”, aseguró la joven de 30 años.

La familia no ha logrado conversar con ningún representante del ancianato, “No nos han llamado ni para informarnos, ni para ofrecer condolencias, ni para nada”, aseguró indignada la nieta de la pareja.

Mientras que la hija de los ancianos fallecidos, Margarita de Navarro, visitaba a los ancianos todos los días. Su mamá tenía 9 años en el centro, mientras que su papá ingresó el pasado mes de febrero.

Ella recuerda el día que recibió la noticia de que el huracán impactaría la ciudad, aseguró que las enfermeras les dijeron que las ventanas eran contra alto impacto. Incluso me dijeron que el resto de la familia también podría resguardarse ahí si lo necesitaban.
Así que descartó llevarse a sus padres a casa durante la tormenta, porque ahí estarían más seguros”.

Pedro Franco, otro hijo de la pareja fallecida, aseguró que no se explica por qué no llamaron al 911, “Perder a tus dos padres en menos de 30 días es una tragedia, y todo fue por la negligencia de algunas personas”.

Mientras que, representantes del centro de rehabilitación comentaron que hicieron varias llamadas a la empresa de electricidad Florida Power & Light (FPL), el mismo días que se presentó la falla eléctrica, y aseguraron que enviarían un técnico para repararla pero tres días después enviaron la ayuda, lapso en el que fallecieron ocho personas.

El 20 de septiembre, la Agencia de Administración de Salud Pública de Florida, suspendió la licencia de este centro de rehabilitación y los señalaron responsables de la tragedia.
Mallory McManus, directora de comunicaciones de la agencia de salud del estado, “Es 100% responsabilidad de los profesionales a cargo del centro, preservar la vida de los residentes, así como velar por la salud y bienestar de sus pacientes”.

Erika Navarro explicó que su abuelo no hablaba inglés, se pregunta si eso fue un impedimento para que las enfermeras comprendieran el malestar que sentía en las horas más críticas de calor.

“La escena es dantesca, los dejaron morir como cochinos, todos estaban sudadno y ahogados de calor. Aunque no pudieran hablar, era evidente”.

Albert Levin, es el abogado de la familia y asegura que es fácil de probar que los responsables del centro actuaron con negligencia.

62 años juntos que terminaron con una tragedia

“Mi papá llegó a estados Unidos hace cuarenta años, trabajó muy duro para sacar adelante a sus cinco hijos para darnos una mejor calidad de vida”, aseguró Pedro Franco.

Ellos tenían 62 años casados, y eran de Barranquilla Colombia, no comprenden que esto les haya ocurrido en un país desarrollado.

“Jamás pensamos algo así ¿Qué pasa con los controles, las licencias y todas las regulaciones?”, dijo la nieta de la pareja fallecida.
Además, comentó que su objetivo es que ninguna familia tenga que sufrir ese dolor, “Nos aseguraremos de que esta gente vaya a la cárcel y que más nunca puedan tener en sus manos las vidas de nadie”.

Univisión

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