El aborto es un tema muy polémico, en algunos países se ha aprobado su legalización mientras que en otros se discute acerca de la decisión de que esta medida no infrinja las leyes.

Quienes están a favor alegan que la mujer tiene derecho a elegir y tomar el control de su cuerpo así que debería poder interrumpir su embarazo en caso de que no quiera ser madre. Pero sus detractores argumentan que nada les da derecho a las mujeres a cercenar la vida de un ser inocente que no pidió ser concebido, así que califican el aborto como un asesinato.

Cecilia Burroni es una madre que compartió una carta en las redes acerca de su punto de vista y ha captado la atención de miles de personas. “Los primeros que desaparecen son los chicos con Síndrome de Down, con malformaciones y discapacidades”, agregó.

Ella tiene 49 años y es madre de siete hijos, de los cuales tres sufren una discapacidad. Su hija de 16 tiene parálisis cerebral, y recibió un premio por uno de los libros que publicó.

La madre tuvo seis embarazos, el primero lamentablemente no llegó a feliz término, después nació su hijo Agustín de 21 años, Santiago de 18 y sus trillizos Francisco, Lucía y Verónica de 16 años, que nacieron con parálisis cerebral.

Dos de ellos tienen trastornos motores graves a pesar de que no padecen daños cognitivos, su hija menor tiene 9 años y se llama Paulina.

Cecilia dirigió la carta a los legisladores que no han marcado su posición respecto al proyecto de Ley que legaliza el aborto.

Cecilia habló sobre su experiencia al ser madre de siete hijos y tener un embarazo múltiple, ocho meses después del parto ella supo que los trillizos padecían encefalopatías y que dos no podrían caminar.

El aborto estaría contemplado en Argentina “si se diagnostica la inviabilidad de vida extrauterina del feto”, ella considera que la decisión haría que muchos bebés con discapacidad, los más vulnerables, sean abortados. Esto se confirma con las estadísticas de aquellos países en los que el aborto es legal y disminuyó el índice de niños discapacitados.

“Nosotros, las familias que tenemos chicos con dificultades, aceptamos sus límites y ahora ellos son los que están en la mira, son un blanco fácil”.

Verónica es una de las hijas de Cecilia, tiene parálisis cerebral y ha publicado cinco libros. Logró tener un encuentro con el Papa Francisco en la Plaza San Pedro quien la abrazó y le felicitó.

Recibió el premio Bienal Alpi que reconoce el logro de personas con discapacidad neurológica y motriz. “Todo el mundo festeja la vida de mi hija y admira sus logros, pero en el mismo salón donde recibió su premio ahora se discute la aprobación del aborto de bebés como ella”.

“Me aflige mucho pensar que, si se legaliza el aborto, muchos niños no podrán experimentar el regalo de sobrevivir a pesar de cualquier dificultad.

Si hay algo que la vida me enseñó es que en la discapacidad o cualquier limitación no se termina el mundo”.

Gracias a su carta, uno de los diputados que estaba a favor del aborto manifestó su voluntad de votar en contra.

Cecilia relató que, aunque sus hijos fueron diagnosticados después del nacimiento se puede poner en la piel de las madres que reciben la noticia de que sus hijos tendrán una condición especial.

“A esas madres les diría que abracen la vida, aunque sea por nueve meses, que eso va a ser mejor para ellas. Después podrá darlo en adopción, y darle la posibilidad de ser amado. Es muy simple, la verdad es que no es nada complejo entender que es una persona y hay que respetarla tal como hicieron con uno. Caiga donde caiga ese niño”.

Sobre los casos de violaciones, ella asegura creer que el aborto no es una alternativa: “Ha habido testimonios bellísimos de personas que nacen producto de una violación y son un testimonio viviente del derecho a la vida”.

“Objetivamente el aborto es una experiencia traumática para la madre. Conozco mujeres que han abortado y cargan con eso toda la vida. No conozco personalmente una sola madre que pueda decir lisa y llanamente que no fue nada”, agregó Cecilia.

“Siento una traición porque voté a representantes que prometieron defender la vida y ahora cuestionan este tema. Seremos víctimas de nuestras propias leyes”, dijo la madre.

“Esto se va a terminar aplicando sobre nosotros también cuando no seamos funcionales ni capaces de dar resultados. Esta ley nace de la cultura del descarte: lo que no me sirve lo elimino y ya está. “¿Quién puede decir que ese individuo no tiene nada para aportar? Es la mentalidad de que si algo me molesta o no me sirve lo saco del medio. Esto que está en el corazón del proyecto en no mucho tiempo lo podrían aplicar para nosotros también”.

Infobae

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