No existe momento más propicio para la tragedia y el desastre que aquel donde la celebración y el júbilo hacen presencia. Esta es la historia de una novia que a solo minutos de haber dicho el “sí, quiero”, sufrió una aterradora experiencia cuando su vestido se incendió.

Rachel Beaufoy, de 33 años de edad, terminó temiendo por su vida en el día más importante y especial para ella y su ahora esposo, Paul. La pareja proveniente de Leamingon Spa, en el Reino Unido, se reunió en Sandy Cove Hotel en la localidad de Devon para unirse en sagrado matrimonio, lugar y momento donde la tragedia sucedió, eso después de haber compartido sus votos matrimoniales.

La novia quien estaba preparada para bailar toda la noche, se encontraba compartiendo con sus familiares, con los cuales se tomó fotografías sosteniendo “chispas” que es una clase de pirotecnia. Una vez que se disponía a ingresar al hotel para cambiarse y que la noche continuara, se detuvo a charlar con un amigo, cuando se percato de un olor a quemado.

Rachel al darse la vuelta, se dio cuenta que la parte trasera de su vestido estaba encendida y así como si nada empezó a sentir como sus piernas también se quemaban por el fuego. La novia temía terminar con heridas y quemaduras horribles, o perder sus piernas debido al fuego.

“De inmediato entré en pánico y comencé a gritar pidiendo ayuda. Mi vestido estaba completamente encendido y tenía a mi bebé en mis brazos. No sabía qué hacer”, comentó Rachel a un medio local, agregando, “pensamos que podríamos apagarlo pero fue imposible, pensé que perdería mis piernas”.

Un amigo incluso ofreció verter su bebida sobre el vestido, pero por suerte Rachel pudo extinguir el fuego. La madre de Megan y Jack, de 5 y 3 años respectivamente, explica cómo esta experiencia empañó un poco el día más importante de su vida, cuando se unió en matrimonio con Paul de 36 años, en septiembre del año pasado.

Y no es para menos, debido a que después de compartir más de 15 años de su vida juntos, la pareja empezó a planear el día de su boda a partir del año 2015, después del nacimiento de su segundo hijo, Jack. Ese día todo iba espectacular hasta que un familiar les recordó que faltaba encender las “chispas” en familia, que era una idea que habían planeado desde hace meses.

Y aunque no se convirtió en una tragedia mayor, Rachel no lo olvidará nunca, para ella fue una experiencia terrorífica. Se encontraba segura que de no apagar la llama tan pronto, todo hubiera sido distinto, ya que el vestido que lucía llevaba un corsé que habría sido imposible quitarle en ese momento.

Es importante recalcar el cuidado y la precaución necesaria para el manejo de toda clase de pirotecnia. Por lo pronto nos queda felicitar a la afortunada pareja y desearle una vida plena llena de amor en familia.

Lo que le pasó a esta novia puede servir de advertencia para muchos, compártelo.