“Publiqué esas fotos para que todos vieran la pesadilla que estoy sufriendo, que todos puedan ver la pesadilla que vivo y que vivirán mis hijos por el resto de sus días”, dijo Zach Kincaid, el hombre que publicó imágenes del funeral de su esposa y de su hija para pedir justicia y crear conciencia.

Krystil Kincaid perdió la vida junto a su hija de ocho meses después de que un conductor ebrio colisionara contra el auto en el que se trasladaban.

Las desoladoras imágenes le han dado la vuelta al mundo, en una de las fotos se ve cómo uno de los niños intenta acercarse mientras observa a su padre acercarse al ataúd de su madre.

El pequeño sabía que sería la última vez que vería el rostro de su madre, se despediría para siempre de ella y de su hermana.

El devastado padre ofreció declaraciones en una entrevista y dijo: “Estoy usando la difusión de las imágenes como una herramienta para proteger a todos los demás. De eso se trata. No se trata de que yo me vengue. Se trata de hacer lo que es correcto”.

“Se trata de asegurarse de que mi esposa no muriera en vano. Que mi hija no muriera en vano. Esta es mi manera de honrarlos. Esta es mi manera de salvar a otros”.

La vida de Zach quedó destrozada cuando un conductor ebrio identificado como Marcos Forestal de 28 años golpeó la minivan en la que se trasladaba Krystil en Hemet, California el pasado 9 de septiembre.

El hombre se trasladaba a 137 kilómetros por hora acelerando por el carril equivocado. Zach estaba hablando por teléfono con su esposa que había salido del trabajo, en los próximos cuatro días estaría de baja por maternidad.

“Estábamos conversando y la escuché gritar. Ese grito duró solo dos segundos, pero lo repito en mi mente muy lentamente”, relató Zach.

“Hubo un temblor casi como de desesperación o muerte inminente, después escuché un estruendo más fuerte. Sonaba como si el auto estuviera dando vueltas. Después solo hubo silencio. No la oí quejarse, el silencio fue aterrador y duró un rato”.

Kincaid pudo escuchar a la gente que corrió al auto e intentó abrir la puerta, le dijeron que su esposa todavía respiraba. Mientras tanto él gritaba que estaba embarazada y preguntaba si su bebé estaba bien.

En ese momento Zach se encontraba a 724 kilómetros de distancia, pudo escuchar la sirena del carro de bomberos que se trasladaron al lugar para sacar a su esposa del auto.

Un agente de la policía le dijo a Zach que su esposa y su bebé estaban respirando. “En ese momento yo pensé, bueno hay esperanza”, relató él.

Lamentablemente no logró tomar un avión de regreso esa misma noche, durante la madrugada un médico lo llamó para decirle que su hija, a quien llamaron Avalynn Onix había fallecido.

“El doctor lloró conmigo al teléfono, me dijo lo perfecta que era, y que estaba completamente desarrollada. Tenía la cabeza llena de cabello y las mejillas y muslos regordetes. Era bella y perfecta”, relató el padre.

Después le dijeron que solo tenía cuatro horas para llegar al lugar antes de que el juez de instrucción se la llevara, les suplicó que hicieran una excepción, pero no pudieron. Ni siquiera destaparon la manta para que pudiera verla por video llamada.

“No supe cómo se veía mi hija hasta el 26 de septiembre en el funeral”.

El día siguiente estaba junto a su esposa, supo que no respondía, no había dado buen resultado en las pruebas neurológicas, tenía muerte cerebral y su corazón no respondía.

Así que Kinkaid tuvo que decirles a sus tres hijos a su hijastra que vivía en otra ciudad que su madre se había ido. Sus hijos pensaban que irían al hospital a conocer a su nueva hermana, pero la habían perdido al igual que a su madre.

En medio del dolor, recibió un enlace del hermano de su esposa, el conductor ebrio que produjo el accidente lo había grabado todo por Facebook Live.

El boxeador intentó culpar a su esposa, mientras él vio cómo su auto era consumido por las llamas. “Simplemente no podía creerlo, ni siquiera tenía suficiente humanidad para ir allí e intentar abrir la puerta o intentar apagar el fuego”.

Forestal, estaba acusado de homicidio vehicular grave, y podría ser condenado a un máximo de diez años de prisión.

“Ese tipo estaba conduciendo como un maníaco en el carril equivocado y golpeó a mi esposa en el otro lado de frente. Él no trató de esquivarla, ni de desviarse, simplemente impactó contra ella.  No solo estaba borracho, conducía completamente temerario. Su intención no era buena”, dijo el devastado Zach.

Además, expresó su indignación porque su hija no fue considerada como una víctima mortal. Emprendió una campaña en Change.org para que se impongan castigos más severos a los conductores ebrios.

Daily Mail

Zach relató que todo le recuerda a su esposa, que es desgarrador vivir pensando que ya no le llamará más al teléfono ni la verá bajar las escaleras, tampoco estará para compartir con sus hijos los cumpleaños y las navidades mientras los ven crecer.

Su experiencia puede ayudar a crear conciencia sobre el compromiso que implica conducir sin cumplir las normas de seguridad. Ese joven ebrio mató a dos seres inocentes y destruyó una familia.

Compartamos un mensaje de solidaridad con Zach y esperamos que su campaña tenga los resultados esperados.