Zulima tenía 16 años cuando un domingo decidió terminar con su vida. Tomó un frasco de pastillas de su abuela y las ingirió a todas.

La muerte de la adolescente de Santa Cruz de Tenerife, España, ha paralizado y conmovido a toda la comunidad, especialmente a su escuela, el colegio Pureza de María de Santa Cruz de Tenerife, pues se cree que el motivo de tal drástica decisión fue el maltrato que recibía todos los días en la institución.

Lo cierto es que Zulima, con sus 16 años, tenía una discapacidad, le faltaba una pierna y utilizaba una prótesis. Y eso fue suficiente para sufrir bullying.

La jovencita vivía en la casa de su abuela, Marieta, junto a sus dos hermanas menores, pues su madre había tenido problemas de adicción y, aunque ahora recuperada, vivir en esa casa había sido la mejor opción para todas.

Sofía, la madre de Zulima (de trenzas) y otra de sus hermanas en la cafetería de la familia.

La abuela María, más conocida como Marieta era una mujer trabajadora, dueña una de las cafeterías más conocidas del pueblo, la que llevaba dirigiendo 30 años. Ese negocio le permitía cubrir la educación de sus tres nietas en un colegio considerado “para gente de bien”.

Marieta, su hermana y las tres niñas vivían en un piso próximo al estadio Helidoro Rodríguez y compartían una vida tranquila hasta que ese domingo.

No se sabe si estaban al tanto de que Zulima, que cursaba el cuarto año, se sentía atormentada por el maltrato de sus compañeros. “Sufría bullying por parte de un grupo de niñas”, aseguró a un diario local una madre.

La joven normalmente iba con una prótesis ortopédica.Llevaba una de esas piernas ortopédicas que llevan un zapato grande, con suplemento. Ese era el origen de las burlas”, relata la mujer.

Fachada del colegio Pureza de María de Santa Cruz de Tenerife.

Una de estas burlas llegó a un extremo, todos conocieron el caso de bulllying y la escuela decidió tomar cartas en el asunto. Sucedió cuando una de las compañeras tomara una foto a su prótesis y la subiera a Instagram para ridiculizarla.

El asunto llegó a oídos de los directivos, que decidieron suspender a la joven que hizo la “broma” por tres días y obligarla a borrar la foto en cuestión.

El abuso y acoso de los adolescentes la llevó a sentirse tan mal como para tomar el frasco de pastillas ese domingo. Zulima no soportó ser el centro de las burlas y que la ridiculizaran a través de las redes sociales.

La madre de Zulima, Sofía.

“El colegio no tiene nada buena fama con respecto al bullying a pesar de ser de gente buena. Cuando se ha sospechado que ha habido un caso de acoso, e incluso ante la evidencia, desde la dirección siempre se ha optado por silenciarlo más que por sacarlo a la luz”, cuenta la madre de un menor del centro que sufrió bullying hace tres años.

El lunes toda la escuela conoció la terrible noticia de la muerte de Zulima y las críticas hacia su “no acción” ante casos de bullying se volvieron a escuchar, tanto de padres como de alumnos.

Mientras tanto, las hermanas de la joven siguen concurriendo a la institución educativa y tienen que acostumbrarse a no ir con su hermana, que tampoco está más con ellas en la casa.

Zulima tomó una decisión drástica y ya no está en este mundo.

El Español

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