La vida para muchos es concebida como un verdadero don, algo que tristemente otros lo dan por sentado.

De hecho, conocemos de sobra casos de bebés abandonados por sus madres. Pero la noticia de una bebé dejada a su suerte recientemente ha causado especial conmoción en el mundo entero.

La pequeña fue encontrada en las peores condiciones, como ni siquiera una bestia salvaje se merece.

¿Es posible entender que una madre vea algo así y se aleje sabiendo que lo que deja fue parte de sus entrañas?

La bebé bue hallada dentro de una bolsa de plástico atada a un árbol.

Pero eso no fue todo, permaneció expuesta al sol durante varios días y había sido picada por mosquitos, sujeta a todos los peligros, entre ellos el de perder la vida miserablemente.

Tenía una grave lesión en su cabecita que debido a su constante exposición se infectó de la peor manera y se convirtió en comida de gusanos. ¡Es realmente devastador!

Los hechos sucedieron en la provincia de Lam Dong, una región muy pobre en las tierras altas centrales de Vietnam.

Afortunadamente, ya estaba escrito que la historia de esta pobre criatura merecía tener otro final. Y un ángel llamado Minh Tai, abadesa de la Pagoda Hue Quang, que estaba cerca del terreno donde fue encontrada, acudió en su rescate.

Tai ha acogido a más de 100 huérfanos a lo largo de los años, brindándoles un lugar seguro para descansar y crecer hasta que encuentren una familia de acogida.

Actualmente cuida a 10 huérfanos con la ayuda de sus monjas, pero al escuchar el desgarrador caso de la pequeña no dudó en adoptarla.

Desde la página de Facebook de la Pagoda, ha logrado recaudar 25,000 dólares para pagar las facturas médicas necesarias tras conmover a miles de personas con su historia.

Minh Tai bautizó a la pequeña con el nombre de Hoai An, que significa paz perpetua en vietnamita.

Y aunque salvarla de ese abismo fue bastante, la bebé todavía tiene un largo camino por recorrer.

A consecuencia de todo lo que padeció la pequeña, sus niveles de líquido que se acumulan en su cerebro son excesivamente peligrosos, sumado a diversas complicaciones que han surgido en el camino.

El Dr. Tang Kok Kee, el neurocirujano que la atiende, lamentablemente no tiene muchas esperanzas de que sobreviva, pero dice que nada está dicho.

Mientras tanto, Minh Tai se dedica a una vida de oración intensa pidiendo su curación y extrema los cuidados para que mejore.

«Ella está durmiendo mejor, llorando más fuerte y tiene más apetito. También ha ganado alrededor de 700 g de peso y sus reacciones han mejorado», dijo Minh Tai.

Si quieres saber las formas que existen para ayudar a la pequeña puedes hacer clic aquí.

Te invitamos a compartir esta noticia con todos tus amigos para crear conciencia de que una nueva vida no es algo que se desecha, lo que le hicieron a esta pequeñita no tiene nombre.

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