Laura Mullins es una una mujer que ha pasado sus últimos años en una residencia. Durante varios años Laura luchó por su salud, pero recientemente comenzó a afrontar que su vida ya estaba muy cerca de llegar a su final. Ya estaba lista para partir, pero le faltaba lograr algo muy especial.

Laura tomó la decisión de no recibir más tratamientos médicos que alargaran su vida.

Todos los que habían conocido a Laura sabían de la pasión que despertaba en ella las casas de faro; así que a todos los conmovió cuando le confesó a una de sus enfermeras que jamás había podido ver una de estas casas en persona.

Laura incluso tenía decorada su habitación con figuras en miniatura de faros.

Para Laura se trataba de uno de sus últimos deseos antes de morir pero no contaba con ningún familiar cerca de ella que pudiera ayudarla a cumplir este sueño tan especial. La enfermera Beverly Bellegarde decidió que había que hacer algo por Laura así que se puso en contacto con el servicio de ambulancias para saber si podrían ayudarlas. La respuesta no se hizo esperar.

Laura nació en Ohio, pero estaba internada en la comunidad de Fall River en Massachusetts.

Pocos días después trasladaron a Laura desde el lugar donde recibía cuidados paliativos a la casa de faro Scituate que tenía nada menos que 200 años.

“Ella nos pidió ver la casa de faro y el puerto. Podía escuchar las olas”.

Todos los paramédicos y enfermeros que participaron en este día tan especial para Laura no podían más que conmoverse ante su emotiva reacción. Se encontraba sumamente feliz ante el hermoso paisaje que tenía ante sus ojos.

“Mi sueño se ha hecho realidad”.

Laura disfrutó tanto la experiencia que la dejaron permanecer allí durante una hora escuchando el hermoso sonido de las olas y la dejaron ir con una hermosa postal de regreso al hospicio. Pero todavía quedaba otra conmovedora sorpresa para Laura y la ambulancia decidió hacer otra parada para comprarle su comida favorita en McDonalds.

La empresa de ambulancias decidió no cobrar por el servicio prestado.

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Para Laura fue un día simplemente perfecto y se encuentra muy feliz y orgullosa de todo el apoyo que ha recibido en sus últimos días.

Ningún sueño es imposible de cumplir, es admirable el gesto de todos los que lucharon por hacer realidad el último deseo de Laura. ¡Comparte esta emotiva historia!