Carla Gallén, una joven residente en Barcelona, España, viajaba en el metro cuando ella y su novia fueron insultadas por una mujer que no fue capaz de soportar su «manifestación de amor».

Los hechos sucedieron el pasado miércoles, en la línea 2 del metro de Barcelona.

La mujer que viajaba en el metro junto a Carla y a su novia tenía acento procedente del sur de España, y montó un verdadero escándalo tras ver que la pareja se besaba, llenándolas de improperios y exigiéndoles que no lo hicieran en público, ya que iba con un niño.

Carla, usuaria de Twitter y activista del colectivo LGTBI, no dudó en denunciar el incidente en sus redes sociales, etiquetando a diversos organismos defensores de los derechos de su colectivo, así como a los Mossos D´Esquadra para que tomen cartas en el asunto.

Esta fue la indignante reacción de la mujer frente al episodio «romántico» de las dos mujeres:

«Tengo un hermano maricón y no se come la boca delante de mí porque me da asco y me tiene respeto», expresó alegando que ese acto faltaba el respeto a todos los presentes. «Todos lo piensan y nadie lo dice», agregó mirando alrededor y buscando complicidades que no encontraba por ningún lado, después de que alguien la mandara a callar.

“Maricona, me da asco veros a vosotras besaros”, decía a gritos la intolerante mujer.

“Maricona. Así está el mundo”, agrega.

Las chicas que han sido víctimas de lesbofobia trataban de defenderse, pero sobre todo recurrieron a su teléfono para grabarlo todo y denunciarlo. Pero la mujer les exigía que no lo hicieran, y las amenazaba con quitarles el móvil.

Carla publicó el video de los hechos junto a su decepcionante experiencia después del trato recibido por la mujer que no toleró la «expresión de amor» por excelencia: un beso.

El video acumula más de 160.000 reproducciones y casi 4.000 retuits en 3 días

Carla y su novia lamentan que casi nadie hiciera nada por ayudarlas, a excepción de una sola mujer que intentó que la agresora no se les acercara cuando quiso quitarles el móvil, y que además era musulmana y tenía más posibilidades de salir perjudicada.

«La gente se pone una “chapita el día del orgullo” y después no hace nada ante situaciones tan lamentables», condenaron.

«Los insultos y las amenazas continuaron durante diez minutos… Por desgracia vivimos en una sociedad que todavía nos dice que la vulneración de los derechos no son motivo suficiente para denunciar. Esta es la base estructural, normalizar las vulneraciones «menores» para naturalizar la homofobia», dice Carla en un tuit.

«¡No nos tendrán calladas!», concluye.

Un caso que tristemente no es el primero que ocurre en un país que suele destacarse por la modernidad, el vanguardismo y la tolerancia. Independientemente de las ideologías contrarias, ante todo está el respeto. Pero algunos usuarios en las redes del mismo modo llamaron a la reflexión a la joven, ya que al parecer sus publicaciones tampoco están repletas de respeto.

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