Mia Batista es una niña de 11 años que vive en Oklahoma, Estados Unidos, desde que su familia de origen mexicano decidió emigrar en busca de un mejor futuro.

A la pequeña le apasiona cantar y patinar, es muy aplicada en sus estudios, amigable y es la alegría de su casa. Pero desde hace ocho meses está luchando una dura batalla.

Todo comenzó cuando presentó un intenso dolor de estómago que hizo que su madre la trasladara al hospital donde se atendía cada año para un chequeo médico. Allí en la sala de emergencias le dijeron que se trataba de un virus y le administraron un medicamento para impedir los vómitos.

El dolor persistía, así que Brenda Morales, la madre de Mia visitó otros centros de salud buscando una solución para el problema de su hija. Lamentablemente después de dos meses con diagnósticos equivocados finalmente tras hacerle un scanner descubrieron algo que obstruía su intestino sin lograr determinar qué era.

Los médicos tuvieron que someter a Mía a una intervención quirúrgica donde comprobaron que las anormalidades que veían eran tumores. Extrajeron todos los que pudieron, pero aseguraron que solamente podrían erradicarlos por completo aplicando sesiones de quimioterapia y radioterapia.

Mía sufría cáncer de colon en etapa cuatro, según los médicos era demasiado tarde para revertir su mal pronóstico.

La desesperanza invadió a la familia quienes suplicaban una solución para Mía. El testimonio de su madre es desgarrador, ella relató que lo primero que le preguntó la pequeña era si perdería su cabello: la madre le dijo que sí, pero que no era importante, que las niñas no eran bonitas por su cabellera y tomó la decisión de cortar el suyo como un gesto de solidaridad.

También le preguntó a su madre si se iba a morir y ella respondió que no, que Dios las ayudaría a superar esa dura prueba.

“Cada noche Mía toma mi mano porque tiene miedo de quedarse dormida”, relató Brenda.

Comentó que esta amarga experiencia les ha hecho valorar la verdadera razón de la vida, agradecer por su familia unida y por cada momento compartido.

Ahora ruega que un médico les de un panorama optimista. “Yo suplico que haya un médico que me diga que sí la puede curar”.

Relató que hace días Mía padeció fuertes dolores y no pudieron administrarle morfina porque le acababan de poner quimioterapia y ella le dijo que se quería ir al cielo.

“Me quiero ir con Dios, no quiero sentir tanto dolor”, fueron sus palabras.

Brenda asegura que ella es capaz de dar la vida por su hija y que si pudiera padecería el dolor y el sufrimiento por ella.

Es una historia que nos llega al corazón y nos invita a reflexionar.

Univisión

Mia es una niña muy valiente, a veces nos cuesta comprender y aceptar por qué los más vulnerables nos sorprendidos por el destino teniendo que enfrentar tanto dolor.

Mia Batista tiene 11 años y padece cáncer de colon, una enfermedad más propia de los adultos

"Me dijo que se quiere ir con Dios": el dolor de una madre al ver a su hija de 11 años con cáncer.

Publicada por Univision Noticias en Lunes, 27 de agosto de 2018

Esperamos que llegue el milagro que espera esta familia y que salgan adelante ante las dificultades. Mientras tanto, agradezcamos cada segundo de nuestra vida, la salud, y cada regalo recibido. ¡Compártelo!