Un trágico accidente ha conmocionado a toda la población de Los Mochis, Sinaloa, en México, quienes en medio del profundo dolor han acompañado a la familia del pequeño Jesús Tadeo en su funeral, que murió atragantado con un lápiz mientras estaba bajo el cuidado de sus maestras en el kínder.

El incidente sucedió cuando Jesús Tadeo asistía a sus clases en el Jardín de Niños “María Montessori” de la colonia Siglo XXI.

Se encontraba realizando un trabajo manual en el aula; para ello estaba utilizando lápices de color. Después de que la educadora les diera la indicación de que guardaran los útiles, el menor mencionó que se sentía mal. Cuando le interrogaron, le informó a la maestra que se había tragado un lápiz.

Tras intentar, sin éxito, que el menor expulsara el cuerpo extraño, personal de la institución lo llevó inmediatamente al Hospital General de Los Mochis, donde fue ingresado.

Pero tras varios intentos por reanimarlo, los médicos finalmente informaron a las 4 p.m. de este lunes sobre su fatal deceso.

“El menor presentaba un paro cardiorespiratorio al momento de su ingreso, por lo que tuvo que ser reanimado y posteriormente conectado a un ventilador para el manejo respiratorio”, informó el director del Hospital.

Asimismo, descartó que hubiera habido algún manejo negligente en la atención del pequeño, tanto en el hospital como en el centro educativo, ya que por el tipo de situación las vías respiratorias se bloquean automáticamente y, en el caso de los niños, es cuestión de sólo un minuto para que haya serios problemas por falta de oxígeno.

En conferencia de prensa, el Secretario de Salud declaró que el niño murió por daño cerebral por falta de oxigenación.

Al humilde domicilio de la madre, donde velaron al pequeño, acudió el secretario de Salud, Alfredo Román Messina, y el secretario de la Secretaría de Educación Pública y Cultura, Enrique Villa Rivera, para expresar sus condolencias a la familia, darles todo el apoyo que necesite la familia y ponerse a su entera disposición.

También acudieron a ofrecer sus condolencias maestros y directivos del kínder María Montesori, quienes con lágrimas en sus ojos se acercaron al pequeño ataúd blanco, adornado con globos y flores donde reposan los restos de Jesús Tadeo.

Con el mensaje: “Un ángel se fue al cielo y con él un pedacito de mí”, despiden al pequeño Jesús Tadeo, en medio de globos blancos y celestes para dar el último adiós al niño, cuya muerte repentina ha dejado devastada a su madre y a familiares.

La joven madre, Alma Angelina, profundamente afectada, pero al mismo tiempo llena de paz, manifestó no tener la intención de imponer ninguna demanda ni al hospital ni al centro educativo, porque entiende que “se trató de un accidente y que hicieron todos los esfuerzos humanamente posibles para rescatar a su pequeño, pero no se pudo.”

“Gracias por habérmelo cuidado. Yo sé que ustedes querían mucho a mi niño”, dijo la madre de Jesús Tadeo a la maestra y directora del kínder.

Después recordó a su pequeño, que con tan corta edad, ya estaba lleno de sueños:

“Soñaba con ser mecánico y ya quería ser grande para que yo dejara de trabajar y ayudarme a mí y a mi abuela a salir adelante…Quería llevarme a trabajar en un auto que él mismo arreglaría”.

Debate

Destaca que Jesús Tadeo era muy inquieto, travieso, amoroso y le gustaba mucho ir al kínder.

Era el menor de sus tres hijos. Sobreviven dos hermanas, una de 11 años y otra de 7.

Es una triste tragedia por la que ninguna madre quisiera atravesar. Aunque siempre se dice que las cosas suceden por algo, es difícil procesar una muerte tan repentina.

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