Una perrita fue sacada de la calle en condiciones deplorables después de pasar 9 largos años en el desamparo y sufriendo solita su dolor.

Fue Eliza Sandoval, una devota rescatista que visitó la localidad de Altamira, en Tamaulipas, México, quien al ver muchos perritos en condición de calle quedó con el corazón roto. Pero una en particular llamó poderosamente su atención.

La perrita tenía la mirada triste, estaba llena de sarna, caminaba lento y sufría bajo el sol inclemente

perrita

Cuando la mujer volvió a casa, no pudo sacarse esa imagen desgarradora de su mente. Así que decidió volver para cambiar el destino de la perrita.

Ella aseguró que su estado era tan deprimente que cualquiera ni siquiera la hubiera reportado a las autoridades. Era fácil pensar que le quedaban escasos minutos de vida.

Sin el amor de esta grandiosa mujer, y los cuidados y tratamientos que recibió en el maravilloso refugio Dejando Huella Tampico, Eva como llamaron a la perrita, jamás habría logrado renacer y regresar casi de la muerte.

Eliza recuerda sin poder contener las lágrimas cómo cuando encontró a Eva, desprendía un olor insoportable. Fue entonces cuando pidió a moradores de la zona que por favor la alimentaran mientras ella volvía con más ayuda para rescatarla de ese abismo.

Sobre ese momento, en que Eliza la subió a un taxi para llevarla al refugio, escribió en las redes de la fundación:

«Viví un rescate lleno de emociones. Verte tan cansada, tan lastimada pero luchando por sobrevivir. Caminabas tambaleándote y tu aspecto físico era motivo de rechazo. No creo que nadie se hubiera atrevido siquiera a reportarte. Me acerqué a ti y sin mayor problema accediste a que te cargara. Inmediatamente que te subí al taxi, una lágrima salió de esos ojos llenos de desconfianza. Todo el camino te abracé y te hablé bonito y rápido tu cuerpo dejó su pose de sumisión. Ahora, recuperándote, porque sé que te vas a poner más chula, eres un encanto. Juguetona, amorosa, tierna, agradecida, ahora eres un ser de luz, un ser de amor, un ser que pone feliz a cualquier corazón roto, como lo estuvo el tuyo!»

Nada más llegar a las instalaciones del refugio, supieron que se enfrentaban al caso más duro de todos. No se trataba sólo de su olor fétido, lo más desgarrador era la comezón insoportable que sufría por la sarna, lo que hacía que su piel dañada se cayera en pedazos. Sin contar con su carita siempre agachada, como si sintiera vergüenza por su condición.

En la clínica veterinaria determinaron que Eva tenía 9 años de edad, estaba muy desnutrida, con ehrlichiosis canina, y severos problemas en su piel.

Pero, gracias a tanta abnegación, paciencia y fe de sus héroes, Eva pronto comenzó a dar signos de una mejoría milagrosa.

No fue hasta semanas después de su tratamiento que recién descubrieron que se trataba de una perrita cruce de pastor australiano.

«Poco a poco, nos sorprendía verle salir pelitos grises, negros y blancos. Y podíamos ver unos ojos muy vivarachos, como de zuricata», dijo Elza.

Después de 2 meses bajo el cuidado de todos en el refugio, Eva había dado un cambio de 180 grados.

Ya no estaba triste, todo lo contrario, siempre se mostraba feliz y agradecida, y tenía la mirada más hermosa que se haya visto jamás.

Por suerte, dado que su historia se hizo tan viral, no tardó en conseguir su hogar amoroso para siempre y fue adoptada por una familia.

A pesar de las advertencias del veterinario de que ya era ancianita y se la pasaría durmiendo, sus nuevos dueños sólo quisieron llevársela para darle la oportunidad de que conociera la felicidad verdadera en sus últimos días… ¡Y así fue!

Se convirtió en la perrita más consentida de todas, tenía su piel perfecta, y nunca más tendría que preocuparse por buscar con desesperación comida en la basura.

Pero, tristemente, lo inevitable sucedió. Meses más tarde, el refugio dio a conocer la devastadora noticia de su partida, en una publicación que hizo llorar a todos sus seguidores:

«Hoy el cielo está de fiesta, recibe a nuestra bella Eva. Partió, como parten todas las almas buenas, de manera inesperada e incomprensible, cuando su misión termina, cuando conoció el amor de una familia, de un hogar amoroso, de una camita suave y tener comida siempre, pero dejándonos con el corazón partido y el alma triste. Jamás olvidaré el día que te vimos, con tu cabecita agachada, con el alma quebrada por los maltratos y la indiferencia humana.
¿Cuántos te vieron y no se compadecieron de ti? Sin duda muchos, pero la vida nos permitió llegar a ti, y darte la oportunidad de conocer la otra cara del ser humano, donde no todos somos malos, ni crueles. Te amamos desde la primera vez que te vimos, al igual que tu familia humana que te adoptó y te llenó de amor en estos últimos días. Hoy, estoy segura que ya has cruzado el arcoíris y estás corriendo entre las nubes de algodón, y has sido recibida por tus hermanitos perrunos con amor. No te decimos adiós si no hasta pronto, nos vemos pequeña Eva».
Es una de las historias más conmovedoras que nos dejan un nudo en la garganta. Ojalá que todos esos perritos callejeros desamparados pudieran conocer la felicidad antes de que sea demasiado tarde. ¡Vuela alto, Eva!