Joselito fue un perrito ancianito chihuahua, que dejó la huella más profunda en todos los que lo conocieron, especialmente por su devastador pasado.

En sus primeros 12 años de vida no conoció más que los malos tratos. Pese a que junto a la comida lo único que recibió fue golpes y más golpes, se aferraba a su hogar como el único lugar posible, porque él sí amaba a su familia de verdad.

Pero afortunadamente, finalmente el refugio Kokoroñi, ubicado en Tampico, México, lo rescató de ese triste calvario.

El perrito que fue maltratado durante años, pasó los 7 últimos meses más felices de su vida

perrito

A sus 12 años y un pasado tan lleno de abusos, Joselito estaba sumamente delgadito, tenía severos problemas en la tráquea y los riñones, padecía pancreatitis, y soplo en el corazón.

Joselito estaba muy enfermito y lastimado cuando llegó al refugio

Los corazones de sus rescatistas se desgarraron cuando quisieron alimentarlo. Estaba al borde de la desnutrición. Pero lo peor de todo es que definitivamente su miedo para comer respondía a su traumático pasado.

Por si fuera poco, Joselito no sólo temblaba del miedo, sino porque no podía acostarse debido a que su espalda estaba gravemente dañada.

Al respecto, Edith, una de las rescatistas del refugio y una de sus madres temporales, comentó:

«Lo que sí supimos es que fue un perrito viejito al que maltrataron vilmente, lo golpeaban cada vez que le daban comida. No les importó verlo envejecer sin darle nunca la atención que requería».

Ya en el refugio, Joselito sólo se quedaba quietito sin poder sentarse por su salud y sus temores, esperando que, por favor, nadie lo golpeara.

Gracias a la abnegación de sus héroes, recibió todos los tratamientos, exámenes médicos, medicación, terapias y una gran dosis de atención y amor.

Poco a poco fue mejorando su salud, ya pudo por fin dormir cómodo en una camita. Aunque a pesar de todos los esfuerzos, se notaba su cuerpo cansado y sus canitas que denotaban que ya era un ancianito.

Sus rescatistas lo describen como un auténtico ser de luz, esperanza y mucho amor, pues a pesar de todo lo que sufrió, se convirtió en el peludito más excepcional.

Eso lo hizo acreedor del amor de muchas personas, entre ellos los padres temporales que le ofrecieron una verdadera segunda oportunidad de vida, y los miles de fans que acumuló en el mundo entero.

Debido a su carácter tan dulce y su impactante historia, fue elegido para ir a dar charlas para niños en las escuelas, para concientizarlos sobre los efectos del maltrato animal.

A Joselito le encantaba que lo vistieran e ir guapo por la vida para posar para la cámara. Rápidamente, sus rescatistas no cambiaban por nada el haberlo conocido porque llegó para transformar sus vidas profundamente.

«La mayor lección que nos dio fue la de no rendirnos jamás, aunque todo vaya mal. La de amar sin condiciones, la de perdonar…», dijeron desde el refugio.

Indudablemente, era el perrito más especial con el que se hubieran topado jamás. En el refugio compartieron los avances de Joselito, hasta que tristemente, 7 meses después, no se pudo recuperar totalmente de su tráquea.

Joselito cruzó el arcoíris en el «Día del Perro», como un hecho memorable para honrar su vida y cuánto marcó a todos los que se comprometieron en su rescate y recuperación.

Ese día escribieron en la página del refugio:

«Tan especial fuiste que partiste el día del perro, dejaste corazones rotos y muchos sentimientos encontrados, pero también dejaste enseñanzas y satisfacciones que sólo tú pudiste mostrarnos»

«Hemos comprendido nuevamente que los tiempos de Dios son perfectos. Dios nos dio la oportunidad de rescatar a Joselito y a él de vivir en meses todo aquello que jamás tuvo antes. Nos quedamos con el corazón lleno de su amor, de su calidez, de su felicidad, de su ternura, de su bella e inigualable esencia. No permitiremos que su nombre, su historia y todo lo referente a él sea olvidado».

Finalmente, enfatizan que Joselito les recuerda siempre que siempre hay una nueva esperanza para ser feliz. Y él no la desaprovechó. Perdonó, y siguió, para libre y feliz, seguir gozando del otro lado del arcoíris.

Joselito regresará como otro precioso ser de luz en alguna de las millones de formas posibles y reencarnará en agradecimiento y amor por haber tenido la oportunidad de disfrutar y vivir feliz en su última etapa de vida.