Un perro nunca podrá entender por qué la familia a la que tanto ama, un buen día decide relegarlo a una prisión de por vida. Y es que, no hay ningún don tan preciado como el derecho a deambular libres y felices.

Parece difícil de creer, pero con más frecuencia de la que quisiéramos, muchos perritos tienen la mala fortuna de caer en manos de dueños horrorosos. Los privan de comida, agua, atención médica…; y los mantienen encadenados, como si de verdaderos delincuentes se tratara.

Un pobre perro ciego pasó 13 años encadenado en el jardín de su casa sin poder moverse

Todo lo que el pequeño perrito invidente conoció en su vida fue una pequeña e inmunda prisión. Siempre sujeto a una cadena, apenas podía moverse hacia una caseta para perros improvisada que había visto días mejores.

Son realmente indignantes y deplorables las condiciones a las que fue obligado a vivir, o más bien a sobrevivir, el peludito inocente. Mientras él sólo brindó amor, le respondieron con ingratitud y crueldad, arrinconándolo en ese sucio espacio sin que pudiera hacer nada por cambiar su destino.

perro

El perrito ni siquiera sabía lo que significa retozar sobre el prado, sentir el tibio sol calentando su lomito, o recostarse en una camita cómoda y caliente. Menos aún que un médico le curara de sus enfermedades, o sentir la mano de un humano amable acariciando su cabecita para consolarlo.

El perrito permaneció comiendo lo mínimo indispensable para salvar su vida. De hecho, quienes lo encontraron no podían entender cómo logró sobrevivir tanto tiempo sin ser alimentado ni hidratado correctamente.

Por suerte, una mujer fue alertada de la crítica condición de encierro del can. Así que no dudó en acercarse para rescatarlo, después de negociar con los dueños.

¿Cómo fueron capaces de hacerle algo así por tanto tiempo? ¿No era mejor incluso abandonarlo en un camino para que alguien lo recogiera? Su nivel de maldad verdaderamente no tiene límites.

«13 años encerrado se dice pronto, pero cuánto tuvo que haber sufrido el pobrecito», dijo la heroína que lo salvó.

«Estábamos destrozados porque esto es la muerte en vida», agregó la mujer.

Después de que lo levantaran en brazos, vieron que estaba lleno de garrapatas y pulgas. Necesitaba atención veterinaria urgente. Pero antes le dieron algo de alimento y el pobre pequeño devoraba lo que le ponían como si no hubiera comido nada nunca antes en su vida.

Tras desparasitarlo, vacunarlo y esterilizarlo, y recibir alimentación intravenosa hasta que recuperara su peso, fue llevado a casa de su rescatista, donde viviría con ella de manera temporal.

Lo llamó Bunny

La mujer quedó desolada cuando lo sacó a su enorme jardín. Caminaba tímidamente sobre el verde césped, sin dar crédito a que era libre de nuevo tras toda una vida de encierro.

Bunny no podía creer lo suave que se puede sentir bajo sus patas, estuvo más de una hora explorando, reconociendo y aceptando su nueva vida, casi pensando que no merecía tanta felicidad.

A Bunny nunca se le permitió caminar en la hierba durante más de una década, es por eso que todo aquello era tan extraño para él, ¡Pero se sentía tan bien!

Pronto llegó la mejor noticia para Bunny: una familia amorosa de Croacia decidió adoptarlo abriéndole las puertas de su hogar y de su corazón.

En su nuevo hogar ama el cómodo sofá y se acurruca en los brazos de su madre muy temeroso todavía, como suplicándole que no lo vuelvan a encerrar.

No hay nada que ame más como las caricias de su madre…

Y la vida llena de amor y aventuras junto a otras mascotitas recatadas que viven con él.

Mira en este vídeo cómo fue el conmovedor rescate de Bunny, y la segunda oportunidad que recibió en la vida:

¿Cuándo entenderemos que los animalitos son seres con alma, que sienten, padecen y sufren? Levantemos la voz para denunciar estos casos, y que todos los perritos que viven condiciones injustas y malos tratos, tengan la misma suerte de este precioso perrito.

¡Enhorabuena, Bunny! Disfruta de la libertad, el sol, tu camita y el amor de tu dueña.