Elena Struthers-Gardner, de 60 años, sufrió severas lesiones cerebrales después de un extraño accidente en su casa en Broadstone en Poole, Dorset el pasado 22 de noviembre.

Ella tenía un vaso en forma de tarro con tapa de rosca y pajita metálica cuando se cayó y esta perforó su ojo izquierdo alcanzando su cerebro.

Según la investigación de un médico forense, el doctor David Parham, quien realizó el examen post mortem, explicó que la causa del fallecimiento de Elena fue una lesión cerebral traumática después de la pajita atravesara su párpado izquierdo y su globo ocular izquierdo.

Recomendó que nunca deben usarse este tipo de pajitas a pesar de sus atributos por ser ecológicas a poder reutilizarse, con una tapa que las fije en su lugar. Alertó a tener mucha precaución al emplear este tipo de producto que se vende como una oportunidad de disminuir la contaminación ambiental.

En una declaración ante el juez de instrucción, la pareja de Elena relató que encontró a su compañera tendida frente a la puerta entre el estudio (una habitación que usaba para ver televisión) y la cocina de la casa.

“Ella hacía sonidos inusuales de gorgoteo, su vaso de vidrio estaba en el suelo intacto y la pajita todavía estaba en el frasco. Me di cuenta de que la pajita estaba adherida a su cabeza perforando su ojo. Llamé de inmediato para pedir una ambulancia”, relató.

Mientras se comunicaba con los servicios de emergencia Elena dejó de respirar, le dieron la instrucción de girar su cuerpo.

“Deslicé el vaso de la pajilla y le di la vuelta. Pude ver que la pajilla había atravesado su ojo izquierdo”.

Elena fue trasladada al Hospital General de Southampton en Hampshire. Los médicos le dijeron que las lesiones que había sufrido eran tan graves que era poco probable que sobreviviera.

“Vimos a un par de especialistas y nos dijeron que no podrían hacer nada”, relató.

Elena fue desconectada del soporte vital el día siguiente del accidente.

Cuando Elena tenía 21 años sufrió un accidente practicando equitación que le causó dificultades motrices, le diagnosticaron múltiples fracturas en la columna, tenía una grave escoliosis, era propensa a caerse.

Después de reducir sus niveles de medicación para el dolor se volvió dependiente del alcohol.

Antes del incidente, había consumido más de medio litro de alcohol cada día con zumo de naranja, usaba el vaso con la pajita de metal que le habían regalado en su cumpleaños.

Wayne Seymour, inspector, realizó una investigación en el lugar de los hechos después de que el personal del hospital alertara a la policía por lo inusual del accidente.

El hermano de Elena le solicitó al juez que comentara lo sencillo que adquirir una pajita de metal instándole a difundir a la población los riesgos que traen.

Mandy Struthers agregó: “Simplemente siento que, en las manos de personas con problemas de movilidad como Elena, o niños, o personas con discapacidad, estas pajitas son muy peligrosas”.

Finalmente, la policía concluyó que las lesiones por las que falleció Elena fueron producto de un accidente.

“No había alcohol presente en la muestra de orina analizada, así que una intoxicación no contribuyó a la caída”, dijo uno de los investigadores para resaltar el peligro de este tipo de pajitas.

La familia de Elena espera que más nadie sufra un accidente similar, están devastados después de su trágica pérdida. A través de este lamentable hecho podemos ayudar a prevenir accidentes con un desenlace fatal, compártelo.

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