Doyin es una joven de 15 años oriunda de California, Estados Unidos, llamó al 911 desesperada y con mucho miedo porque escuchó intrusos en su casa que apagaron el sistema de alarma.

Con el teléfono en la mano corrió escaleras arriba hacia la habitación de sus padres y llamó al 911, donde la atendió Angie Rivera, una profesional que lleva más de 12 años trabajando para este servicio.

La experiencia y su profesionalismo le dieron una idea que salvó la vida de Doyin, que estuvo a metros de los ladrones y nunca fue descubierta.

Angie mantuvo siempre la calma.

“Sólo le di la fuerza para pasar el momento más espantoso de su vida” asegura Angie, recordando la llamada con la adolescente.

Cuando las personas llaman al 911 nunca es por algo feliz, usualmente es porque estuvieron involucrados en un accidente de autos, fueron heridos o alguien teme por su vida.

No importa cuán asustada esté una persona cuando llame, la obligación de un operador es mantener la calma siempre, aún en momentos críticos. El tono de voz puede ser decisivo para salvarle la vida a alguien o ayudarlo a pasar una experiencia traumática.

Angie fue la tranquila voz que Doyin escuchó cuando llamó aterrorizada porque desconocidos habían ingresado a su hogar cuando sus padres estaban trabajando y ella se hallaba sola.

Escondida en el closet de sus padres, Doyin contaba que los hombres estaban acercándose a ella, entonces Angie le dijo que se mantuviera callada y que contestara a sus preguntas con pequeños golpecitos en el teléfono.

Así se escondía la joven en el closet de sus padres.

Mientras ella la mantenía tranquila, la Policía enviaba dos patrullas y un helicóptero a su casa.

“Está dentro de la casa” dijo Doyin en un entre susurros al 911, según puede escucharse en la grabación de la llamada “¿Está en la casa?” le preguntó Angie para comprobar la severidad de la situación.

Los ladrones habían ingresado en la casa y cuando la joven notó su presencia, se quitó los zapatos, porque no quería que la oyeran caminar, agarró el teléfono y subió las escaleras.

Angie le preguntó “¿Dónde estás? ¿Estás dentro de la habitación?”, y la adolescente le contesta “Estoy sentada dentro del closet de mis padres”.

La joven estaba con mucho miedo pero Angie le ayudó a mantenerse quieta y en silencio.

“¿Llegará alguien a la casa?” Le pregunta Angie “No, mis dos padres están en el trabajo. Por favor apúrense” susurra Doyin.

La joven escucha a los ladrones acercarse a su escondite y Angie le preguntó si los podía oír. Antes de que Doyin pudiera contestar, en la grabación se escucha a un hombre hablar. “Tráeme, tráeme esa cubeta para aquí”. Esa voz pertenece a uno de los ladrones.

Mientras los hombres se acercaban a Doyin, Angie podía oír cada palabra de la conversación, y rápidamente pensó en una solución.

El profesionalismo de Angie le salvó la vida a Doyin.

“Okay, no hables” le dijo a la adolescente, pidiéndole que sólo contestara sí o no golpeando suavemente en el teléfono. Además le dijo que se quedara callada y lo más quieta posible mientras los hombres abandonaban la casa, lo que sucedió unos minutos después.

Mientras Angie mantenía a Doyin calmada y quieta, las patrullas y un helicóptero estaban en camino. Cuando los ladrones pusieron el primer pie fuera de la casa, se encontraron con un escuadrón de policía.

Escucha y mira el testimonio de las dos mujeres involucradas:

¿Qué piensas de lo sucedido? ¿Se te hubiera ocurrido esa técnica para no hablar y seguir comunicándose?

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