Es importante considerar la acción de las empresas privadas a cargo de las compañías de los servicios básicos, especialmente del servicio eléctrico, como principales contribuyentes a la actividad regular de la población.

Pero también resulta necesario indicar que, si se carece de sensibilidad humana a la hora de administrar estos servicios, se pone en juego no solo la honestidad de su gestión, sino también sus valores y principios, y mucho más cuando ponen en riesgo la vida de un niño convaleciente, inocente de su propia circunstancia.

Este es el caso de Valentino, un niño de 5 años del barrio Villa Centenario, ubicado en Argentina, quien a raíz de un accidente con fragmentos de vidrio sufrió una lesión seria en el ventrículo del corazón, lo que devino en una consecuente parálisis cerebral por falta de oxigenación adecuada. Su madre, Mariana Medina, de 32 años, ha luchado por darle a su pequeño la mejor calidad de vida posible en su condición.

El joven requería de una máquina con un respirador artificial conectado mediante traqueotomía para poder respirar, siendo indispensable que fuera removida la mucosidad de sus vías respiratorias con regularidad.

A las 7 de la mañana del día lunes, el servicio eléctrico fue cortado por técnicos de la empresa Edesur, responsable del suministro.

Se encontraban en la esquina de la casa de la señora Mariana, cuando esta se dirigió a ellos con la intención de poner sobre aviso respecto a la situación de su hijo y su indispensable necesidad del servicio de energía eléctrica para mantenerse con vida. Los empleados aseguraron que sería un corte extendido durante 12 horas con finalidad de ajustes técnicos.

ABC

Al ver ignorada su petición, la madre llamó desesperada desde varios números a la compañía para hacer presión y exigir la restitución del servicio. Asegura que no era la primera vez que esto ocurría.

La empresa Edesur alegó que la ciudadana presentaba una deuda de 60.000 pesos argentinos (equivalentes a unos 2.100 dólares), por lo cual se le hacían cortes programados; además, indicaron el desconocimiento de la permanencia de un paciente electrodependiente en la vivienda de la señora Mariana.

Para evitar una posible contaminación, la madre se rehusó a llevar a su hijo al hospital más cercano, ya que conocía la existencia de un brote de bronquitis en las instalaciones.

Contrario a lo que los técnicos aseguraron, el servicio se restituyó casi dos horas después de lo anunciado, siendo ya demasiado tarde para el joven Valentín, quién dejó de respirar a las 9:10pm. Su muerte fue confirmada en el hospital, siendo la causa un paro respiratorio.

El País

Para ayudar a muchos en esta situación, la legislación argentina decretó una ley que establece la garantía del servicio de energía eléctrica para todos aquellos pacientes recluidos en sus hogares y que dependan de soporte vital externo (17 de mayo del 2017).

Clarín / Telecinco

Es lamentable que, a pesar de lo que la ley estipula, se haya pasado por alto la importancia de la vida de un ser humano. De momento, se esperan los resultados de la autopsia para determinar el curso de las acciones legales emprendidas contra la empresa.

Esta injusticia no se puede repetir, debemos alzar la voz para que la trágica muerte de este pequeño no sea en vano. Comparte esta noticia.